1 de julio 2002 - 00:00

Lavagna logró más de lo esperado en EE.UU. y hoy se ve con Duhalde

Partió el ministro de Economía en un viaje a Washington sin invitación y sin que nadie apostara dos centavos al éxito de su gestión. Sin embargo logró lo impensado. Primero que lo recibieran los máximos dirigentes del gobierno de Estados Unidos, del Fondo Monetario y del BID. Inclusive algunos altos directivos mundiales suspendieron el inicio de sus vacaciones estivales en el Hemisferio Norte para oírlo. Es cierto que Roberto Lavagna comenzó tibiamente su gira por Estados Unidos el miércoles con una reunión de banqueros, aunque importante, en Nueva York, y que cuando el jueves llegó a la capital del país del Norte, lo acompañaban las imágenes televisivas dramáticas de los sucesos con 2 muertos «piqueteros» en Avellaneda. Todo el tecnicismo y las posturas de los más duros funcionarios internacionales se frenan cuando existe la posibilidad de que sus exigencias e intransigencias puedan ser acusadas de fomentar víctimas. No sólo eso, en Estados Unidos los servicios secretos suelen conocer el contenido que tendrán los editoriales de los principales diarios que se elaboran con anticipación y se sostiene que los funcionarios conocían el muy fuerte que sobrevendría en el poderoso «The New York Times» advirtiendo el riesgo de endurecerse tanto que en esta particular época se puede incendiar a Latinoamérica (ver nota vinculada). Pero, así y todo, el impacto de Lavagna que lo empina sorpresivamente en una gestión ministerial hasta ahora trastabillante fue que les facilitó una salida a los preocupados funcionarios de organismos y de EE.UU. No propuso un «acuerdo ya», con el Fondo sino la postergación de los vencimientos inmediatos de deuda argentina con organismos mundiales que le hubieran reducido a mediados de julio sus escasas reservas en 1.700 millones de dólares. Logró la promesa de la postergación, aun cuando reglamentariamente será más difícil de lograr en el BID y simple decisión en el FMI. Sin esos vencimientos, sin tal apremio, negociar un acuerdo llevará más tiempo pero se puede asentar en bases más sólidas por mejor meditadas. Por eso esta misma semana vendrá otra misión técnica -y no negociadora del acuerdo final- del Fondo y sin que tal arribo menoscabe a la Argentina o aliente temores cambiarios. Es lo principal de Lavagna. Lo mejor. Lo demás complementa, como la «comisión de notables» -son realmente notables como Paul Volcker, ex titular de la Reserva Federal o Hans Tietmeyer, ex Bundesbank- que arbitrará entre propuestas de una solución monetaria para el país. No es un antecedente conocido en el Fondo, por lo menos no de actuación tan abierta, y debe considerarse también un logro del actual titular de Economía de la Argentina. Que le hayan reconocido cierta razón en «sus números» contra los de los técnicos del Fondo también es bueno y redondea el conjunto de evidente mejora de la economía argentina aunque no la eximirá de gobernar con seriedad el país, como hasta ahora no ocurre. Y un extra para Lavagna: dejó divididos en «duros descolocados» y «duros razonables» a altos funcionarios de las finanzas mundiales.

Lavagna logró más de lo esperado en EE.UU. y hoy se ve con Duhalde
El ministro de Economía, Roberto Lavagna, logró el fin de semana sortear la intransigencia del Fondo Monetario y volver a la Argentina con las negociaciones con el organismo nuevamente encauzadas. El empuje lo dieron los principales representantes de EE.UU. y Europa, que intercedieron ante la dureza del titular del FMI, Horst Köhler, y la número dos del organismo, Anne Krueger, para que no se dilaten más las negociaciones con la Argentina.

Así, cuando el viaje del ministro por EE.UU. parecía hasta el jueves pasado otra misión sin sentido, entre el viernes y el sábado el rumbo se dio vuelta y Lavagna logró volver al país con importantes novedades: el FMI postergará los vencimientos por u$s 1.700 millones que el país debía afrontar entre el 15 y 17 de julio, enviará una nueva misión técnica y finalmente aceptará que una comisión de notables audite a la Argentina (ver nota vinculada).

Este giro era impensado el jueves, cuando Köhler había dicho que estaba «decepcionado y sorprendido» por la lentitud del gobierno argentino para realizar la reforma bancaria. Pero desde dos frentes intervinieron presionando al Fondo para destrabar las negociaciones. Por un lado, el titular del Tesoro norteamericano, Paul O'Neill, que representa nada menos que al principal país dentro del Fondo. O'Neill le dijo al ministro argentino el sábado que se involucra con la Argentina porque quiere buscar una solución de fondo para el país, que le permita tener un plan de crecimiento y no continuar gastando las reservas sólo en cumplir con los vencimientos de deuda. Ya el jueves, Krueger estaba al tanto de la presión que iniciaría el Tesoro de los EE.UU. Del otro lado, representantes de varios países de Europa también reclamaron al Fondo por la Argentina, a lo que se sumaron importantes bancos comerciales.

• Factor a favor

El miércoles, la decepción de Köhler con la Argentina había recorrido los diarios del mundo. Pero quizá fue ése uno de los factores que jugó a favor del país: sus declaraciones no cayeron bien en ningún lado; incluso Alan Greenspan se encargó de reclamarle personalmente al funcionario que sus declaraciones le quitaban seriedad a la conducción del FMI.

Las presiones del Departamento del Tesoro de EE.UU, las opiniones de altos directivos de entidades como el Citigroup y hasta del propio titular de la Comunidad Europea, José María Aznar, que quieren un final para la negociación Fondo-Argentina, fueron comunicadas al equipo argentino el jueves por la noche. Durante una cena que compartió Anoop Singh con Lavagna, el indio le dijo al ministro que Köhler quería que la delegación argentina almorzara con la plana mayor del FMI, para elaborar un comunicado conciliador. Anne Krueger se vio obligada a postergar el inicio de sus vacaciones para participar de ese almuerzo mientras que Köhler debió postergar un compromiso que tenía ese día, lo que indica al punto que llegaron los reclamos al organismo.

Antes de la reunión, sesionó el directorio del FMI. También allí hubo señales de apoyo a la Argentina: los delegados de China, Francia y Brasil defendieron al país y reclamaron al organismo no continuar poniendo precondiciones para negociar.

Pero éste es sólo el comienzo. En lo inmediato, la Argentina tiene otra ardua tarea: negociar con el
Banco Interamericano de Desarrollo (BID) para ver de qué forma se pueden postergar vencimientos con este organismo por u$s 550 millones que hay que pagar el próximo 17 de julio. El titular del organismo, Enrique Iglesias, adelantó en una reunión de dos horas mantenida el sábado con Lavagna que, a diferencia del FMI, el BID no tiene posibilidad de postergar ese plazo. El vencimiento original era por u$s 750 millones, pero la Argentina ya hizo dos pagos por unos u$s 210 millones en total. Igualmente, Iglesias adelantó que, si bien «no es posible desde el punto de vista legal» postergar los pagos pendientes, «la Argentina ha venido haciendo muchas cosas en los últimos tiempos y merece que la comunidad internacional comience a sumarse al esfuerzo que están haciendo internamente», y dejó las puertas abiertas para encontrar una solución antes del vencimiento y que la Argentina no deba continuar agotando reservas para pagar deuda en el actual contexto de inestabilidad cambiaria.

• Balance

La reunión con Iglesias fue el final de una gira de cuatro días que hizo Lavagna por Nueva York y Washington, donde se reunió con banqueros; el titular del FMI, Horst Köhler; la número dos del Fondo, Anne Krueger; el secretario del Tesoro, Paul O'Neill, y funcionarios del Departamento de Estado y la Casa Blanca. En el balance final, algunos resultados positivos surgieron de estas reuniones, que le permitirán al ministro argentino continuar en su cargo y presentarle hoy a Duhalde los avances que hay en las negociaciones con el organismo. Pero el acuerdo con el FMI recién comienza y, a pesar de las presiones que recibe, Köhler sigue manteniéndose en una postura dura con la Argentina, lo que anticipa que las negociaciones no serán tan simples.

Dejá tu comentario

Te puede interesar