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Igualmente no son datos para alegrarse demasiado. Apenas se está recuperando una porción mínima de todo lo que se perdió con la crisis iniciada a mediados de 1998 y la inflación que desencadenó la devaluación. Por ejemplo, con los ingresos que recibieron las familias en setiembre si bien se puede consumir 10,5% más que en diciembre pasado o 11,3% más que en setiembre de 2002,
En setiembre de 1999 los ingresos promedio de las familias del país se ubicaban en $ 1.179 al mes. Es decir, que ahora los ingresos nominales familiares son 40% menores ($ 719 al mes). Pero si además se computa que el efecto inflacionario, en términos reales los $ 719,6 que ganan ahora las familias equivalen tan sólo a $ 511,2 pesos de setiembre de 1999. Así es que
Si se compara con respecto a diciembre de 2001, mes previo al comienzo del proceso inflacionario los resultados son los siguientes: los $ 719 que ganaron las familias en setiembre equivalían a tan sólo $ 497 de diciembre de 2001. Es decir, que, entre diciembre de 2001 y setiembre de 2003, los ingresos nominales de las familias apenas cayeron 2,1%, pero los ingresos reales (es decir el poder adquisitivo) bajaron 32,2%. Dicho de otra forma, una familia promedio podía consumir en setiembre tan sólo 67,7% de la canasta de bienes y servicios que consumía en diciembre de 2001.
Lo positivo de este proceso es la leve recuperación que se comenzó a vislumbrar a lo largo de este año. En parte forzada por el gobierno al imponer un aumento de $ 200 sobre los salarios. Eso hizo incrementar notablemente los salarios del sector formal de la economía. Según los datos del
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