La intención de Hucheng es que la visita de Jintao, que también irá a Brasilia y a Rio de Janeiro, tenga contenido y que no se convierta en un simple intercambio de saludos protocolares. En otras palabras, y además de reafirmar desde China la voluntad de abrir algunos mercados alimentarios (por ejemplo, lácteos y aceites) y tecnológicos (software), quiere conocer qué tan importante es la posibilidad de que el país acepte la reducción de aranceles para algunos productos chinos. En este sentido, a Hucheng se le ofrecieron participaciones en algunos sectores, como el transporte público (hubo una reunión del visitante con el secretario de Transporte, Ricardo Jaime) e infraestructura.
Sobre el recibimiento que tendrá Jintao en Buenos Aires, se sabe que la orden desde la Casa Rosada es darle a este viaje características sobresalientes. Para esto se preparan varios eventos, incluyendo una recepción de gala en el Teatro Colón y varias reuniones en el Palacio San Martín, la sede diplomática de la Cancillería argentina. Algunos integrantes del gobierno especulaban incluso con la posibilidad de organizar un vuelo hacia El Calafate, el destino obligado para los viajeros considerados «vip» por parte del Poder Ejecutivo. De todas maneras, cualquier organización desde la Argentina tendrá que pasar el poder de veto de la embajada china, celosa de cualquier situación que complique los controles y la seguridad del visitante. El límite es que la visita dura dos días.