Gestos de preocupación generalizados entre los operadores por la caída de más de 360 puntos que sufrió Wall Street. Subsisten ciertas dudas acerca de que el impacto de la crisis hipotecaria en los bancos norteamericanos haya llegado a su fin. El inconveniente es que ahora se descarta que Bernanke vuelva a reducir las tasas. «Los emergentes no se tienen que preocupar demasiado, porque la economía mundial sigue creciendo y el precio de las materias primas seguirá alto», señalaban -en resumen -los informes de bancos que salieron ayer a última hora.
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Entre los mutilados por esta crisis de hipotecas de baja calidad se encuentran los ejecutivos de los grandes bancos de inversión norteamericanos. Y no precisamente por un mal manejo del portafolio de los clientes. Ocurre que la mayoría cobra jugosos bonus a fin de año, parte en efectivo y otra parte con las acciones de la propia entidad en la que trabajan. La peor parte la tienen aquellos que cobran hasta 20% del salario en acciones. En estos casos se produce un doble efecto: la licuación de una parte del patrimonio y, además, la reducción del sueldo. Citi, Bank of America y Merrill Lynch son algunos de los grandes bancos de inversión que tuvieron caídas de hasta 30% desde que se desató la crisis hipotecaria en julio.
Sobre la Argentina en Wall Street ahora se habla mejor. O menos mal que antes. Es que en el marco de las reuniones paralelas a la cumbre del FMI -Banco Mundial en Washington, hubo silenciosos encuentros del equipo de Miguel Peirano con ejecutivos de hedge funds. Los organizaba Javier Timmerman -hermano de Héctor, cónsul en Nueva York-, de larga trayectoria en Bear Stearns. Pese a todo lo inicialmente supuesto, la impresión de los financistas fue auspiciosa por las señales de reordenamiento de las cuentas públicas. ¿Será creíble el plan adelantado por este diario para aumentar en $ 10.000 millones el superávit primario? Pareciera que sí, y de verificarse, desataría una fuerte suba de los papeles argentinos. Para ello habrá que ver mes a mes los resultados fiscales.
Siguen preguntándose los operadores si Mario Blejer asumirá alguna responsabilidad en el próximo gobierno de Cristina de Kirchner. Por lo pronto, trascendió que se habría desvinculado del Banco de Inglaterra, donde se desempeñaba como director del área de análisis económico. Su próximo destino sería en Washington, donde abrirá una consultora. Quedaría así expectante a una eventual convocatoria, que no se produciría al menos en la primera etapa del gobierno que comienza el 10 de diciembre. Otro dato relacionado con economistas es el resultado de la tradicional competencia que efectúa el Banco Central para predecir la performance de variables. Es lo que se denomina Relevamiento de Expectativas de Mercado. Fue liderada nuevamente por el Banco de Galicia (equipo comandado por Nicolás Dujovne) junto a los estudios Bein, Broda y al del Banco Provincia de Buenos Aires.
¿Se termina el último bastión de la convertibilidad? En Hong Kong estarían a punto de abandonar la paridad fija entre la moneda local (el dólar hongkonés) y el dólar, que desde 1981 se mantenía en 7,80 por unidad, con un fino rango de fluctuación. Pero la salida del sistema no sería ni por asomo como en la Argentina, con megadevaluación, «corralito» y default. La paridad se abandonaría como soñaba Domingo Cavallo con revaluación. De hecho, es tan impresionante el flujo de divisas que el Banco Central ya no está en condiciones de seguir comprando para evitar que se aprecie la moneda local. Hong Kong, junto con Brasil, está entre las Bolsas que más subieron del mundo en 2007, con una ganancia que ya supera largamente 50% en dólares. Nadie en Hong Kong habla de maldita convertibilidad, por cierto.
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