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26 de septiembre 2008 - 00:00

Lo que se dice en las mesas

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  • Otra semana de angustia se vivió en las mesas de dinero locales, con operadores adictos a las señales norteamericanas como CSPAN, CNN, Bloomberg para avizorar la aprobación por el Congreso de EE.UU. del superpaquete por u$s 700.000 millones. Pero el temor a última hora era el detalle de lo que se iba a aprobar. ¿Y si a Henry Paulson se le ponen varios condicionamientos a sus poderes casi monárquicos para sanear el sistema? ¿Y si se licua la efectividad sobre Wall St. del paquete con la obligación de atender a familias con viviendas a punto de ser rematadas? Todo podía ser y por ello nadie daba nada por seguro. Lo único cierto es que si no sale nada aprobado, la Bolsa de Nueva York se puede caer 10%.   

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  • Pero puntualmente en las mesas locales, lo trascendental pasaba por la oferta de bonistas para la salida definitiva del default. Sorprendió a pocos en realidad por los trascendidos que se venían conociendo. Si no, basta mirar la cotización de los papeles en default y sus volúmenes de negocios en las jornadas previas. Hubo una oleada de informes de bancos calculando el valor de la propuesta en cuestión, bastante más generosa con acreedores que lo imaginado. Señalan con cierto rigor que vale arriba de 40 dólares, por lo que indudablemente es un buen negocio para bonistas. ¿Podía pedir menos la Argentina? Difícil saberlo, pero hay algo obvio: si se quiere dar por cerrado el tema, retacear en la oferta juega en contra. Se conocieron, además, detalles en las mesas ayer sobre la marcha del canje. Había mucha alegría en bancos por adhesiones recibidas, lo que se trasladaba a la Jefatura de Gabinete, dado que Sergio Massa estuvo directamente involucrado en el armado de la transacción. Se conoció también que Cristina de Kirchner pidió a último momento que fueran tres los bancos que se anoten en la presentación de la oferta por el default más allá de que uno de ellos principalmente, el Barclays, haya sido el más activo. El Deutsche y el Citigroup estuvieron focalizados más en el canje de los préstamos garantizados. Hablando del Barclays, operadores domésticos reunidos en un conocido reducto de Pampa y Alcorta señalaron que quien estuvo esta semana en la Argentina fue el economista jefe de esa entidad, Eduardo Levy Yeyati. Lideró una visita de inversores. Hay que considerar que Guillermo Mondino, una víctima de las embestidas oficiales, está ahora en Barclays tras la absorción de Lehman, y pasó a desempeñarse en la misma área de Yeyati. ¿Congeniarán?

  • Muy calmo se lo vio a Martín Redrado ayer en el Museo Nacional de Bellas Artes. Tiene razones para dormir más tranquilo que Ben Bernanke. Ayer participó de la entrega de premios del Concurso Nacional de Pintura del BCRA. En la presentación, el secretario de Cultura, José Nun, dijo que «deben envidiar a Redrado todos sus pares al tener tiempo en estos días para entregar premios de pintura». No se quedó atrás Redrado cuando le tocó el turno de hablar al comparar cómo reaccionó el país en las diferentes crisis. Lo que quizás Nun no sabía era que en esos momentos los republicanos en el Congreso de EE.UU. estaban trabando el paquete de Bush, lo que de confirmarse hoy debería generar dolores de cabeza para todos los banqueros centrales del mundo sin excepción.   

  • Se siguió en las mesas también el discurso de Cristina en Nueva York. Decepcionó al defender las mediciones del INDEC, y más al repetir que esas mediciones coinciden con las estimaciones que hacen los consultores privados para el Banco Central. Tiene razón, pero olvidó un detalle: el Central organizó el REM, donde participan los principales consultores económicos del país. Ellos deben dar pronósticos sobre los principales rubros macroeconómicos. Los que mejor predicen el futuro van a la cabeza del ranking que se publica cada fin de mes. Hay un «top five» (primeros cinco) donde todos quieren estar, porque el Central destaca como los que mejor prevén el futuro de la economía. Para poder llegar a ese lugar del ranking hay que puntuar bien en los cálculos de inflación, entre otros rubros. Por eso, todos hacen figurar cifras que se acerquen al diseño del INDEC. En realidad, hay que acertar el número que tiene Guillermo Moreno en mente. Esas consultoras les hacen llegar a sus clientes estimaciones bien distintas. Por caso, que la inflación real es el triple de la que ellos estiman para el REM, la encuesta del Banco Central.

  • Aun en medio de la turbulencia de los mercados, algunas empresas se animan a salir a buscar nuevo financiamiento. En la lista se anotó YPF, que ya pidió autorización a la CNV para emitir una obligación negociable por u$s 150 millones. El lanzamiento, a cargo de BNP Paribas, apunta a captar los recursos de las AFJP. La intención es que la Superintendencia del sector apruebe esta colocación dentro del denominado inciso Q, es decir, el monto que los fondos de pensión deben destinar a inversiones productivas.   

  • La refinanciación de los préstamos garantizados que efectuaría el gobierno favorece a los bancos con mayor exposición en esa deuda, ya que recibirán papeles más líquidos. En ese sentido, el más beneficiado entre los cotizantes sería el Galicia, que arrastra una importante tenencia de PG tras el default de 2001 (llega a $ 1.400 millones). Prueba de esto es el salto que tuvo la acción del Grupo Financiero Galicia desde que se anunció el lunes que se avanzaría en este sentido. En lo que va de la semana, repuntó 8,3%, pero el potencial es mucho mayor si la transacción se cierra de manera exitosa.   

  • ¿Quién pondrá los fondos para comprar el nuevo bono que el gobierno lanzaría por hasta u$s 2.500 millones? Este dinero fresco que incluye el nuevo canje de la deuda es la gran incógnita para llevar adelante la operación. Según evalúan los tres bancos del consorcio, los grandes fondos norteamericanos estarían dispuestos a suscribir el título (a 10 años y con una tasa de 12,5% anual en dólares). Pero difícilmente los bonistas italianos y otros minoristas acepten.
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