El empresario naviero Juan Carlos López Mena confirmó ayer por escrito su «interés» en ingresar como accionista a Aerolíneas Argentinas. En un escueto comunicado, la aérea informó que ayer «se llevó a cabo una reunión en la que participaron Juan Carlos López Mena y Gonzalo Pascual Arias. En la misma se ha convenido comenzar una negociación que permita al empresario argentino participar en el capital de Aerolíneas Argentinas».
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
El anuncio vendría a cerrar entonces un largo proceso, que se inició al día siguiente (en 2001) que al español Grupo Marsans se le adjudicara la empresa, hasta ese momento propiedad del Estado español. En estos casi siete años, una seguidilla de paros sindicales lindantes con el sabotaje y un ahogo financiero en la forma de congelamiento de tarifas y de falta de apoyos fiscales ( prometidos en un decreto presidencial) por parte del gobierno terminará con la salida de Marsans como accionista principal y la « reargentinización» de la aérea.
Pascual, tal como adelantó este diario, llegó en la madrugada de ayer con la decisión de negociar en la valija. Al mediodía se reunieron los equipos de Marsans y de Buquebús para iniciar las negociaciones. Fue la primera vez que Pascual y López Mena se vieron las caras. Lo llamativo es que ese encuentro no se produjo en las oficinas de alguno de ellos sino en un salón contiguo al despacho del secretario de Transporte, Ricardo Jaime, mentor y actor de la « reargentinización».
Allí, según reza el comunicado, «López Mena presentó una carta informando de su interés en su posible participación en Aerolíneas Argentinas ». Está claro que el padrinazgo de Jaime -uno de los más activos operadores de Néstor Kirchner, antes y ahora-prenuncia lo que finalmente sucederá: una masiva infusión de fondos oficiales para salvar a la compañía: sería casi ilusorio pensar que López Mena está en condiciones de desembolsar los casi u$s 400 millones que -tal como adelantó este diario-harán falta para volver a ponerla en valor.
El comunicado concluye diciendo que «Pascual Arias, en representación del accionista mayoritario de Aerolíneas Argentinas, aceptó la posible incorporación del grupo de López Mena al accionariado de la empresa, una vez que se alcance el acuerdo entre las partes».
Según las primeras informaciones, ambos grupos discutirán no sólo el precio a pagar (una incógnita, dada la precaria situación financiera de Aerolíneas Argentinas), sino también quién tendrá la mayoría entrelos accionistas privados.
Se sabe hasta ahora que el sector «oficial» tendrá 30%, desglosados en 20% para el Estado nacional, 5% para los trabajadores y otro 5% para algunas provincias. Del restante 70%, los españoles aspiran a quedarse con 51%, o sea 35,7% del total de las acciones de la empresa; esto dejaría al «accionista nacional» ( López Mena) con 34,3%, algo que el empresario uruguayo pero nacido en Villa del Parque no estaría dispuesto a aceptar.
En lo que no parece haber dudas es en quién se hará cargo del manejo de la empresa: será una conjunción de gente cercana a Kirchner -en especial vinculados a los gremios de los pilotos y de los técnicos, que encabezaron la lucha para desbancar a Marsans-más algunos ejecutivos que designará López Mena (incluyendo, posiblemente, a él mismo como presidente). La presencia de Marsans se limitaría a un representante en el Comité de Gestión y un par de miembros en el Directorio.
Dejá tu comentario