Las empresas argentinas pierden cerca de $ 70.000 millones al año por fraudes corporativos, según un estudio de la Asociación de Examinadores Certificados en Fraude de los Estados Unidos (ACFE). Esa cifra equivale a la recaudación fiscal del Estado nacional durante el último trimestre y en términos per cápita ascendería a $ 1.750.
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El esquema de fraude y abusose divide, según la ACFE, en tres segmentos: corrupción -que incluye acciones donde se manifiestan conflictos de interés, coimas, extorsión económica o regalos extremadamente onerosos-, apropiación ilegal de activos -abarca desde el hurto hasta la duplicación dolosa de operaciones o el desembolso fraudulento de dinero oculto detrás de esquemas de facturación, pago de sueldos de empleados inexistentes, entre otros- y fraude en los estados contables de naturaleza financiera -estimaciones intencionalmente erróneas de activos e ingresos- o no financiera, relacionado con la falsificación de documentos internos.
En el análisis, los encuestados estimaron que las organizaciones en los Estados Unidospierden aproximadamente 7% de su ingreso anual por causa del fraude perpetrado por sus empleados. Teniendo en cuenta que el Producto Bruto Interno a precios corrientes de la principal economía del mundo alcanzará los u$s 14,2 trillones de acuerdo con estimaciones para 2008, la pérdida total de la economía por estos delitos ascendería a u$s 1 trillón.
Si bien en la Argentina las cifras son menores, los empresarios están aún más expuestos a este tipo de delitos, ya que no existe un organismo nacional que certifique a los especialistas en la materia y son pocos los profesionales que trabajan en la prevención del fraude corporativo.
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