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12 de mayo 2008 - 00:00

Los pilotos de Austral reavivan guerra contra colegas de Aerolíneas

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Gerardo Díaz Ferrán
«Bienvenido al mercado aerocomercial argentino.» El mensaje a Juan Carlos López Mena, enviado por los pilotos de Austral nucleados en UALA, fue claro: todavía no asumió como socio (y mucho menos como CEO) del grupo Aerolíneas Argentinas y ya le hicieron un paro. Las declaraciones del empresario naviero, propuesto por el gobierno para convertirse en el «socio nacional» de la problematizada línea aérea, provocaron el enojo y la inmediata medida de fuerza de unos comandantes que siempre se alinearon con el Grupo Marsans en su pelea contra los pilotos de Aerolíneas asociados a APLA.

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Quizás a López Mena -un empresario que llega a Aerolíneas con la doble intención de hacer buenos negocios y de paso aceitar su relación- alguien debió explicarle la sorda guerra que mantienen desde hace años ambas organizaciones gremiales; los súbditos de Jorge Pérez Tamayo, hombre cercano al secretario de Transporte, Ricardo Jaime, y protagonista del paro salvaje más prolongado de la historia aérea argentina, se odian con sus colegas de Austral. Por consiguiente, todo lo que sea una buena noticia para APLA -el ingreso de López Mena a «solicitud» del gobierno- es pésimo para UALA.

El anuncio hecho por el dueño de Buquebús en el sentido de que aspira a fusionar Austral y Aerolíneas Argentinas corporiza el peor de los temores de los pilotos de Austral: la desaparición de esta aérea y, por lo tanto, de sus puestos de trabajo. Ya se sabe cómo trata APLA a sus enemigos: en el piso de la entrada de la sede del gremio están escritos los nombres de los «carneros» (pilotos que se negaron a plegarse al paro de casi dos meses, que culminó con el despido de Antonio Mata como CEO de la empresa) y se niegan a tripular aviones con el sector disidente. Además, vienen exigiendo -también hicieron paros por eso- que Marsans le «devuelva» a Aerolíneas los aviones MD que hoy vuelan para Austral, lo que dejaría de a pie a sus colegas.

A todo esto, ¿se fusionarán finalmente Austral y Aerolíneas? Todo hace indicar que sí, porque el gobierno lo quiere. Esta unión tendría el doble beneficio de poner en caja a los gremialistas «rebeldes» (que hasta ahora eran los «leales») y de eliminar de cuajo cualquierposibilidad de que a Aerolíneas le surja un competidor serio desde sus propias entrañas.

Otro anuncio de López Mena -hecho a varios medios, entre ellos Ambito Financiero- fue su intención de comprar «37% de las acciones de Aerolíneas, y Marsans se quedaría con 33%». Esto también provocó chispazos en su relación con los españoles, que culminó en un comunicado conjunto en el que el naviero y Gonzalo Pascual (uno de los dueños de Marsans) decían que aún nada se había discutido ni mucho menos decidido al respecto. Se sabe, de todos modos, que el gobierno avanzará en sus exigencias e insistirá en que López Mena sea el controlante de la parte privada del capital de la aérea.

En declaraciones al diario económico español «Expansión», el propio Pascual le respondióa López Mena diciendoque no se imaginaba quedándose como socio minoritario. El mensaje sonaba a «o conservo la mayoría o me compran todo», pero la situación -al menos en la actual coyuntura- del grupo español no parece permitirle demostraciones de fortaleza.

  • Esperanzas

    Por eso, las esperanzas de Pascual y su socio Gerardo Díaz Ferrán están cifradas en la reunión que mantendrían el sábado próximo el presidente de España, José Luis Rodríguez Zapatero, y su par argentina, Cristina de Kirchner. Será en Lima, en el marco de la Cumbre de Jefes de Estado de América latina, el Caribe y la Unión Europea. El encuentro arrancará el jueves, pero recién dos días después se produciría este cónclave, del que se espera una exposición en fuertes términos por parte de Zapatero de la «preocupación» que le causa al reino lo que ha sucedido en YPF, lo que está por suceder en Aerolíneas Argentinas y lo que podría suceder con otras empresas de ese origen. Cómo reaccionará la esposa de Néstor Kirchner es una incógnita; quizás decida sumar a España a su ya larguísima lista de enemigos reales e imaginarios. Lo que sí se sabe es que los españoles llevarán una posición más enérgica que de costumbre, a pesar que fuentes cercanas al gobierno insisten en que «la situación en Aerolíneas parece bastante encaminada».

    A la capital peruana también viajará Díaz Ferrán, en su condición de presidente de la CEOE, la poderosa central empresaria con excelente llegada al gobierno ibérico, y Miguel Sebastián, el influyente ministro de Industrias. Con la negociación por el Club de París de por medio, ¿pesará más el interés de Jaime y de APLA por controlar Aerolíneas?
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