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13 de febrero 2008 - 00:00

Los pilotos no quieren una Aerolíneas privada

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Ayer se comprobó que la resolución de la crisis que afecta a la principal aérea del país, y que amenaza su propia continuidad, deberá decidirse en niveles mucho más altos del gobierno que el Ministerio de Trabajo: la reunión entre Enrique Meliá y Jorge Molina (por Aerolíneas Argentinas), Jorge Pérez Tamayo (secretario general de APLA, el gremio de los pilotos) y el ministro de Trabajo Carlos Tomada terminó sin demasiadas definiciones que aventen el peligro de una agudización del conflicto.

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También hubo encuentros entre las áreas técnicas y de recursos humanos de la empresa, funcionarios de la cartera laboral y dirigentes de segunda línea de APLA, sin que trascendiera el resultado de estos duros encuentros.

Los pilotos, supuestamente convocados para acordar los lineamientos de un acuerdo de «paz social», que a su vez es el requisito impuesto por los empresarios para encarar un plan de inversiones, insistieron en que la aérea está en cesación de pagos, aseguraron que no tiene futuro en manos privadas y amenazaron con nuevas medidas de fuerza. En el mismo tono, horas ante Pablo Biró, secretario adjunto de APLA, había declarado que «se acabaron las instancias de conciliación voluntaria: no queda ninguna posibilidad de encontrar una solución al conflicto».

A esta altura es dable recordar que el propio Hugo Moyano -a pedido de la presidente Cristina de Kirchner-había intentado mediar sin éxito para que los pilotos «aflojaran». Cabe preguntarse cuán sincera había sido esa gestión.

Este panorama se convierte en una sombra para el futuro de Aerolíneas, cuyas ventas de pasajes internacionales (los únicos rentables) vienen cayendo de manera significativa desde que los pilotos retomaron su guerra abierta contra el Grupo Marsans, accionistas principales de Aerolíneas/Austral, con la no demasiado velada intención de lograr que el gobierno reestatice la aérea.

Sus dirigentes anuncian un inminente «colapso» de la compañía, aconsejan al público «no vuele porque sobrevendieron pasajes», pero acto seguido se contradicen afirmando que la empresa no paga los sueldos en tiempo y forma porque «no recaudaron», etc. Estas actitudes, es obvio, ponen una presión extra no menor sobre una empresa que tiene dificultades propias originadas en el alto valor del combustible y del alquiler de aviones, contra tarifas internas congeladas.

Los pilotos reclaman en privado -y a veces también en públicoque el Estado haga lo mismo que ENARSA con Aguas Argentinas. APTA y APLA vienen desarrollando una ofensiva de desgaste contra los dueños de Aerolíneas desde que su cabeza visible era Antonio Mata, ante la desconcertante pasividad del gobierno nacional.

  • Complicado

    Una versión indica que el secretario de Transporte, Ricardo Jaime, tendría en la manga los nombres de los hermanos Mario y Claudio Cirigliano para jugar el mismo rol de la familia Esquenazi en YPF. De hecho, estos dueños del Grupo Plaza siguen pagando unos 400 salarios, del personal de Southern Winds, a pesar de que su proyecto aéreo Safe Fligth nunca despegó.

    «Esto no es YPF; el negocio aéreo es complicado y no da ganancias automáticas. Si quieren que alguien nos compre la compañía, deberá sentarse a negociar con nosotros, porque voluntariamente no vamos a entregarla. ¿A usted le parece que Gerardo Díaz Ferrán y Gonzalo Pascual, hombres de enormes fortunas personales y dueños de empresas de gran prestigio en España, van a viajar desde Madrid 12 horas de ida y otras tantas de vuelta, una vez por semana, para vaciar Aerolíneas? El grupo le confirmó al gobierno que, en un marco serio y previsible, Aerolíneas tiene futuro. Y el gobierno, pública y privadamente, aseguró que no tiene ninguna intención de reestatizarla», dijo una alta fuente del Grupo Marsans.

    En este complejo marco, mañana por la tarde los representantes de la AAA (Asociación Argentina de Aeronavegantes, el gremio de los auxiliares de a bordo) irán al Ministerio de Trabajo a entrevistarse con Tomada. «Sabemos que la empresa ha incumplido con algunas actas firmadas, pero no creemos que un incendio pueda apagarse con un baldazo de nafta», dijo a este diario Ricardo Frecia, secretario general del sindicato. El dirigente admitió que los aviones «siguen saliendo llenos», pero que la caída en las ventas de pasajes «va a hacerse notar dentro de algunas semanas o meses. Lo que nos preocupa es el enorme desprestigio en que está cayendo la marca Aerolíneas Argentinas; se hablaba de que tenía el monopolio, pero nosotros siempre sostuvimos que en el terreno más rentable y difícil, como es el de los vuelos internacionales, tiene que competir con las principales empresas del planeta. Estos conflictos, muchas veces artificiales, no ayudan a mantener la fuente de trabajo de 9.200 familias».

    La AAA y la conducción de APA (personal de tierra) mantienen una posición divergente sobre el futuro de la aérea respecto de la que sostienen APLA y APTA.
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