Consecuente con su objetivo de alentar las ventas externas y frenar las importaciones, el presidente brasileño Lula Da Silva se apresta ahora a extender a todos los productos importados los impuestos que financian la seguridad social. Después de haber gravado por decreto en 7,6% los insumos extranjeros, el Ministerio de Hacienda brasileño ultima ahora detalles para hacer lo propio con los bienes finales. A éstos se aplicará una alícuota de 9,25%, lo que afectará ventas argentinas como medicamentos o vehículos. Sin embargo, para implementar la medida deberá esperar a que el Congreso elimine antes de fin de año un impedimento legal. La avanzada brasileña confirma las dificultades del Mercosur e incrementa la preocupación del gobierno y los empresarios argentinos. El temor es que el año próximo las ventas nacionales a Brasil se vean frenadas y que, paralelamente, crezcan las compras de productos brasileños que llegarán con reintegros fiscales, incrementando el desbalance comercial vigente desde hace cinco meses.
Desde principios de 2002, los insumos importados ya pagaban en forma indirecta la otra contribución previsional, el Programa de Integración Social (PIS), cuya alícuota es de 1,65%. Pero ahora, según reveló el Ministerio de Hacienda brasileño al diario económico «Valor»,
El gobierno de Lula no espera reacciones contrarias de sus socios comerciales, en especial los Mercosur. «La neutralidad tributaria no puede causar problemas con otros países. Sólo estamos corrigiendo distorsiones que eran provocadas por el sistema de tributación acumulativa adoptado anteriormente», dijo el secretario ejecutivo adjunto del Ministerio de Hacienda,
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