Malo: congelan negociaciones para caída de ultraactividad
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•Aporte a sindicatos
Las negociaciones obligatorias entre los sindicatos y las empresas habían comenzado en julio del año pasado, a partir de las citaciones que la cartera laboral dirigida todavía por Patricia Bullrich había lanzado el 12 de junio de 2001 al presentar los decretos firmados por Fernando de la Rúa que ponían en funcionamiento los capítulos fundamentales de la reforma laboral. Bullrich, mucho antes que De la Rúa sucumbiera por última vez a las presiones de los sindicalistas que luego hicieron mucho para que el radical terminara antes su mandato, utilizó el auditorio mayor del último piso del Ministerio de Trabajo para publicar el cronograma de citación sectorial. Los primeros rubros que debieron sentarse a negociar con los empresarios eran los actores, transportistas, bancarios, choferes de media y larga distancia, industria de la carne, la Unión Obrera de la Construcción, trabajadores del cuero, automotrices, trabajadores del Estado en todas sus líneas poderes y sectores del país, ferroviarios, electricistas, y neumáticos, textiles y sanidad. Todos estos rubros, en todos los niveles, estaban en medio de las negociaciones, dentro de la primera etapa que consistía en formar las comisiones tripartitas (empresas, gremios y el Ministerio de Trabajo), para discutir los nuevos convenios colectivos. Estas comisiones tenían dos años desde el momento mismo de haber comenzado a negociar para llegar a un acuerdo.
La reforma laboral que ahora se congela es tristemente célebre para el gobierno de Fernando de la Rúa. Fue durante el tratamiento de esta ley en el Congreso, cuando Alberto Flamarique era ministro de Trabajo, que surgió el escándalo por el supuesto pago de coimas en el Senado, lo que con el tiempo hizo que renunciara el vicepresidente de la Nación Carlos Chacho Alvarez, y luego la debacle definitiva de la idea política que en algún momento de la historia contemporánea argentina habían impulsado Fernando de la Rúa, Alvarez, Raúl Alfonsín, Graciela Fernández Meijide y Rodolfo Terragno.




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