«La incertidumbre es el peor enemigo del mercado cambiario.» Esta fue la frase más repetida ayer en la City porteña entre los cambistas consultados para explicar la marcada suba que registró el dólar. La jornada se caracterizó por la mayor afluencia de público en las casas de cambio. «En un país sin presidente del Banco Central, con fuertes vencimientos de deuda en el corto plazo y donde su ministro de Economía comienza una gira clave en los Estados Unidos, este precio del dólar es entendible», graficó sobre el cierre de la jornada de ayer el gerente de una de las casas de cambio más tradicionales del microcentro.
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Lo cierto es que la mayoría de los cambistas coincidió en señalar que la tendencia alcista se mantendrá en los próximos días de no mediar, por caso, una rotunda señal de apoyo desde el FMI. Aunque casi todos evitan arriesgar un pronóstico sobre lo que puede ocurrir con el dólar, la mayoría admite por lo bajo que la divisa se ubicará casi seguramente en torno de los cuatro pesos al finalizar la semana.
En rigor, los analistas consideran que las turbulencias financieras por las que atraviesan Brasil y Uruguay agregaron otra cuota de nerviosismo a un mercado ya de por sí muy vulnerable. «Está claro que los factores principales del alza del dólar tienen que ver con causas locales, como la situación del Banco Central y la crucial gira del ministro de Economía, Roberto Lavagna. Poner delante de esto las crisis en otros países de Latinoamérica es sencillamente buscar chivos expiatorios», manifestó por su parte el tesorero de una casa de cambio de la calle San Martín.
Con él coincidió el director financiero de una entidad privada de primera línea que fue más allá y arriesgó que «un traspié de Lavagna durante los próximos días podría catapultar al dólar». En tanto, ayer se vivió otra jornada caracterizada por la tensión. Desde las primeras horas del día se notó que la afluencia de público sería superior a la habitual.
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