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Crea además un interrogante sobre cuál debería ser la política energética cuando el petróleo se convierte en un bien cada vez más caro y escaso con respecto a la demanda. Por otra parte, si se sostienen importantes diferencias de precios con respecto a los países limítrofes, puede alentarse el contrabando del producto, o simplemente las compras «hormiga».
Al cierre de ayer en el mercado de Nueva York, a 54,76 dólares, la petrolera percibe 37,76 dólares (menos regalías a las provincias) y paga 17 dólares de impuesto a la exportación.
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