14 de mayo 2004 - 00:00

Más que una baja, tuvimos una huida

Más que una baja, tuvimos una huida
C omo ocurrían las cosas, daba la impresión de que el mercado -excluyendo las blue chips-podía llegar a cerrar ya sea del lado ganador como del perdedor. Al final, cuando sonaba la campana, el NASDAQ quedaba arriba en un insignificante 0,02%, el S&P 500 cedía un también insignificante 0,08%, y sólo el Promedio Industrial reflejaba un poco el desánimo que subyació durante toda la rueda (más allá de los cortos atisbos alcistas) al perder 0,34% y cerrar en 10.010,74 puntos. Con estos valores, es claro que no hay demasiado para comentar sobre la variación de los precios, especialmente si tenemos en cuenta que terminó siendo mucho más llamativo el impresionante paso al costado que dieron los inversores, al negociar apenas 1.400 millones de papeles en el mercado tradicional y 1.500 en el electrónico. La pregunta para contestar es entonces: ¿qué pasó que los inversores decidieron salirse del mercado en estampida? Por un lado, podríamos hablar del tema del petróleo. Pero lo cierto es que la suba a u$s 41,08 que tocó ayer el barril no sorprendió nadie. También podríamos citar los datos de la inflación mayorista. Pero éstos dieron para todos: para los que quisieron ver un recalentamiento de la economía más allá de lo previsible, y los que opinan en contrario (además, esta información, de naturaleza puntual, debería de haberse incorporado completamente a los precios durante la primera parte de la rueda). Incluso si tomamos en cuenta la caída en las ventas minoristas o los pedidos de seguro de desempleo, deberíamos decir que los que tienen razón son los más medidos (sin embargo, las tasas cerraron en un nuevo máximo anual).

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