Brasilia (AFP) - El Mercosur corre el riesgo de desplomarse porque sigue sumando miembros -como Venezuela y próximamente Bolivia- sin consolidarse como unión aduanera ni haber resuelto serias tensiones entre la Argentina y Uruguay, advirtieron analistas.
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El canciller brasileño, Celso Amorim, anunció que la cumbre del Mercosur del mes próximo en Rio de Janeiro podría dar el acuerdo a la admisión de Bolivia, en tanto que Ecuador también es candidato.
Este año se sumó al bloque Venezuela, y la negociación para su adaptación a las normas comunitarias ya sufrió retrasos.
El presidente venezolano Hugo Chávez sumó confusión cuando a inicios de mes llamó a «reformatear» los procesos de integración sudamericanos, afirmando que la Comunidad Andina «no sirve (...) y el Mercosur tampoco».
Paraguay y Uruguay, los dos socios menores, se rebelan contra un sistema que les obliga a mantener una arancel externo elevado sin darles pleno acceso a los mercados de sus vecinos mayores, lo que los lleva a pedir que el bloque les permita acuerdos comerciales con terceros.
Uruguay sufre además los cortes de pasos fronterizos en protesta contra la construcción de una papelera.
«Veo (la situación) con gran preocupación. No parece haber voluntad política de hacer avanzar el proceso de integración real», dijo el embajador Rubens Barbosa, responsable de relaciones internacionales de la Federación de Industrias del Estado de San Pablo (FIESP).
El diplomático calificó de «gestos simbólicos» la adhesión de nuevos miembros, así como otras iniciativas (creación de un Parlamento regional y de un fondo de ayuda a Paraguay y Uruguay), que «dificultan aun más el proceso integrador».
«Si el Mercosur no encuentra salidas endógenas, va a fracturarse como la Comunidad Andina» y «el espejo del mundo andino es tétrico», dijo Juan Gabriel Tokatlián, director de la cátedra de Relaciones Internacionales de la Universidad argentina de San Andrés.
El académico valoró como «un equívoco» el impulso que se busca dar a la Comunidad Sudamericana de Naciones -formada por la CAN y el Mercosur (junto a Surinam y Guyana)- pues sería «la suma de una crisis y un colapso».
Las tensiones se producen en momentos en que la región es ganada por una ola de izquierda. Pero Tokatlián cree que «más que un tsunami rojo, tenemos una pequeña ola rosada», y agrega: «No hay izquierdismo internacionalista, sino nacionalismos con tendencias proteccionistas, que miran hacia adentro».
Los analistas coinciden en que el Mercosur vive una crisis de liderazgo que deja espacio a Venezuela para convertirlo en una plataforma política frente al «decadente» gobierno de Estados Unidos, como lo definió el propio Chávez este mes en Brasilia.
Tokatlián dice que el Mercosur no debe perder de vista que su «tarea primigenia» es económica y comercial, y que una integración política vendría por añadidura.
José Flavio Saraiva, profesor del departamento de relaciones internacionales de la Universidad de Brasilia, apunta, en cambio, que «los procesos de integración regional no se rigen por una lógica formal clásica», como lo demostraría la Asean, nacida en el sudeste asiático.