Llegó a situarse a un paso de cruzar otra frontera el índice Merval, ocasión en la que alcanzó casi los 1.598 puntos de cota máxima y -en un simple impulso- se iba del otro lado de los 1.600. Pero pareció faltar un poco más de atrevimiento -en verdad, de órdenes de demanda- para derribar el tabique, que ni siquiera pudo saborear en un paso por el intradiario. No era tampoco una rueda entusiasta para mercados referentes, muy tibios el Dow y el Bovespa, y el índice porteño se apoltronó satisfecho de estar casi por lograr el objetivo. El mínimo hizo piso en 1.577 puntos, para un cierre que estuvo promediando ambas puntas: se terminó con 1.589 y un módico 0,34% de suba, que solamente alcanzó como para demostrar que la plaza no se vio desbordada por ventas.
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... pero del flanco de la oferta. El total del día subió a los $ 84 millones, con un agregado de unos $ 9 millones sobre el efectivo anterior, pero esto no se tradujo en potencia de trepada, sino en cierta corriente de salida. Sin embargo, se pasó una rueda de trasfondo calmo, neutralizándose mutuamente los operadores. Persistió Acíndar en la baja, de 1%, se asoció Petrobras en el desagio, quedando sólo Galicia con leve incremento de 0,41% y siendo la base del ponderado positivo. Epicentro de tan desagradables cuestiones, y con expectativas de fondo, el Hipotecario fue la nota con su merma de 3,65%. La otra cara bancaria, el Bansud, que trepó más de 4%. Se verá...
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