México podría abrir más desde 2006 su mercado a las exportaciones argentinas de autopartes, alimentos y vinos, con lo que este país se convertiría en el quinto socio comercial. Para este año se espera que las ventas locales a ese destino lleguen a los 1.200 millones de dólares, y que para 2006, con los nuevos mercados abiertos, superen largamente los u$s 1.500 millones. México sería sólo superado en su importancia para las exportaciones argentinas por Brasil, Chile, China y Estados Unidos.
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La posibilidad de la aperturade los mercados mexicanos fue negociada ayer por el subsecretario de Integración Económica, Eduardo Sigal, y el secretario de Comercio de ese estado, Angel Villalobos, en una búsqueda por ampliar el Acuerdo de Complementación Económica firmado por ambos países en mayo de 2003 y que debería extenderse desde el mismo mes de 2006.
El principal producto que la Argentina quiere exportar a México son las autopartes, ya que resulta un sector complementario para cerrar las líneas de producción en el sector automotor, el principal rubro de ventas locales a ese mercado. Sucede que ambos países tienen un acuerdo de comercio, basado en la posibilidad de intercambiar unidades por unos 50.000 vehículos anuales sin pagar arancel. Las terminales más beneficiadas por el acuerdo (Ford y Volkswagen) quieren que se incluyan a las autopartes para completar el círculo productivo del sector. A este rubro se sumaría la posibilidad de exportar sin arancel productos como aceites, galletitas, dulces, vinos y frutos; todos bienes en donde la Argentina sería competitiva en el mercado mexicano. Si esto se concreta, el gesto del gobierno de Vicente Fox será más político que económico, ya que se trata de sectores que están siendo subsidiados por el gobierno mexicano y que tienen un nivel de protección alto.
En el caso de la Argentina, se haría sólo una excepción destinada a suplir falencias competitivas mexicanas y a cerrar negociaciones entre ambos gobiernos en el contexto internacional. Por ejemplo, México y la Argentina ya acordaron negarse a que Brasil sea elegido representante permanente ante las Naciones Unidas por Latinoamérica. «Los consensos se ganan, no se proclaman», aseguran constantemente los diplomáticos de ambos países ante la pretensión brasileña.
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