Preocupación de Miceli: atraer más capitales, tal como quedó expuesto ayer en su discurso en el Banco Nación.
Felisa Miceli aseguró ayer que «el aliento a la inversión es una prioridad para el gobierno» y destacó que si la Argentina no se ve afectada por las turbulencias financieras externas se debe «al mantenimiento de superávit en el sector externo y fiscal».
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La ministra cerró anoche el seminario organizado por el Centro de Economía y Finanzas para el Desarrollo de Argentina (Cefidar), en el Banco Nación. Ante un auditorio compuesto mayormente por economistas, explicó que «el aliento a la inversión debe ser visto en el contexto más amplio de su contribución al desarrollo equitativo y sustentable».
Frente a los desbalances en la economía mundial, ¿qué pueden esperar las economías como la nuestra? Se debe evitar que las correcciones que la economía mundial necesita se realicen a través de políticas de ajuste que terminen afectando el crecimiento económico global. Por eso es esencial que se armonicen las políticas de las principales economías a través de entendimientos multilaterales con un criterio de gradualidad.
Frente a las negociaciones que se están llevando a cabo en el marco de la Ronda de Doha, es necesario exigir coherencia a aquellos países que desde el discurso han pregonado las ventajas del libre comercio, pero que en la práctica han desarrollado y perfeccionado los mecanismos proteccionistas. . Frente a un contexto internacional un tanto convulsionado, la Argentina presenta sus frentes fiscal y externo cubiertos, lo que nos ha permitido minimizar el impacto de variaciones abruptas en el valor de activos financieros internacionales.
Desde 2003 el país ha tenido tres años consecutivos (y con proyecciones similares para los años venideros) de superávit. Al mismo tiempo, se ha mantenido un tipo de cambio flexible y se han acumulado reservas en el Banco Central, todo lo cual ha hecho a la economía argentina significativamente menos vulnerable a shocks externos.
Resulta primordial la diversificación de la capacidad exportadora, así como la competitividad sistémica de la economía, lo que supone apuntalar los beneficios derivados de la paridad cambiaria competitiva a través de obras de infraestructura e inversión en educación.
El aliento a la inversión que permita ganar competitividad a la producción nacional es una prioridad para este gobierno.
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