Es cierto, el NASDAQ cerró con una suba de 1,96% y los volúmenes negociados crecieron en los dos mercados más grandes. Pero también es cierto que de no haber sido por el rush de los últimos 90 minutos, las cosas podrían haber terminado muy diferentes. De todas maneras como la variación no alcanza siquiera para recuperar lo perdido 24 horas antes, se puede hablar de suba, pero una inferior a lo que sería una mera recuperación. Por el lado de lo operado la mejora dejó mucho que desear ya que se alcanzaron 1.328 millones de papeles en el mercado tradición y 1.595 millones en el electrónico. Para poder quedarnos tranquilos en este frente harían falta al menos unos 300 millones más en los dos mercados. El problema es que desde que se alejaron los pequeños inversores individuales, tras las palizas de los dos últimos años, no encuentran motivos para volver a apostar por la inversión de riesgo, cada día plagada de más y más escándalos. Por último, tenemos a las Blue Chips, el centro de esta columna. Del arranque al final de la jornada, el Promedio Industrial se movió todo el día del lado perdedor. Como único consuelo está en que el cierre del indicador en 10.479,84 puntos, mostrando una merma de 0,21% estuvo bastante alejado de lo peor del día cuando el mercado retrocedía 1,4%. Si se quiere buscar culpables del malhumor entre los inversores, el primero a señalar es GE, que recibió una bajada de pulgar de la gente de Lehman y parece que enfrenta algunos cuestionamientos concernientes a la forma de computar deuda en sus balances. Le sigue el índice de la Fed de Filadelfia, que mostró una economía creciendo menos rápidamente de lo esperado, y una suba de tasas que golpeó a las empresas más sensibles como AMEX y el JP Morgan Chase.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Dejá tu comentario