12 de febrero 2002 - 00:00

No repercutió en provincias el debut del dólar semilibre

El debut del dólar semilibre fue muy tibio ayer en las provincias. Pocas colas se registraron en las principales plazas cambiarias del interior como Rosario y Mendoza, mientras que la actividad de compraventa de billetes norteamericanos fue casi nula en el resto del país. La tendencia fue en muchos casos vendedora, ya que en los mercados provinciales escasean los pesos y es en esa moneda que deben pagarse las deudas. Mercados importantes como Córdoba y La Plata también tuvieron escasa actividad por la poca presencia de moneda nacional y abundancia de bonos provinciales. En ningún distrito se registró desesperación por los billetes extranjeros. En el interior, la gente está más ocupada en ver cómo cambia los bonos provinciales por los LECOP que en salir a comprar dólares.

Debut: sólo en algunas ciudades hubo inquietud

El dólar semilibre tuvo un debut más que tibio en las principales plazas cambiarias del interior del país. En muchos casos, la tendencia vendedora fue apabullante, ya que la población necesita hacer frente a deudas en pesos. En otros mercados, no había pesos con que comprar dólares. De todas formas, se registraron largas colas atribuidas más al final de un largo feriado cambiario que a una fiebre por la moneda norteamericana.

En Mendoza, la jornada comenzó temprano
. Abrió a 2,20 comprador y 2,50 vendedor previendo una demanda importante de la divisa extranjera. Sin embargo, con el correr de las horas debieron bajar los precios al llegar noticias de las casas cambiarias de Buenos Aires.

La tendencia fue, por otra parte, más vendedora que compradora. Mucha gente llevó sus pocos ahorros para convertirlos en pesos y así poder cumplir con sus deudas.

A la mayoría de los «arbolitos» le fue mal porque compró dólares caros y debió vender a casi el mismo valor.

En la provincia de Santa Fe, la city rosarina
registró colas de una cuadra. La situación fue aprovechada por «arbolitos», muchos de los cuales fueron detenidos por la Policía. Sin embargo, la jornada fue tranquila y no hubo desesperación entre los compradores.

En Córdoba, en tanto, las colas apenas salían de las casas de cambio.
En la capital mediterránea hay pocos pesos circulando -abundan en cambio Lecor y LECOP-y por eso nadie los quiso cambiar a la moneda estadounidense.

En La Plata
la jornada fue calma, y la compra y venta de dólares quedaron prácticamente empatadas. Muchos optaron por vender moneda norteamericana para hacer frente a las deudas.

Además, la mayoría de la población en la provincia de Buenos Aires utiliza patacones y llegar desde el Patacón al dólar se hace demasiado complicado.

Algo similar ocurrió en Corrientes,
donde el proceso de canjear Cecacor por dólares llevó al bono provincial a un cuarto de su valor. De esta manera, quien quisiera comprar billetes verdes debía canjear los Cecacor por pesos en el mercado negro y luego concurrir a las casas de cambio (ya que los «arbolitos» no vendían). Por 100 pesos en bonos correntinos se obtuvieron 55 pesos.

En Corrientes la población desconfía de los Cecacor, ya que sólo una cadena de supermercados los acepta y a mitad de su valor.

Dólar semilibre, con poco impacto en las provincias

La inquietud por la semiliberación del dólar que afectó ayer a los ahorristas de la Capital Federal, y que experimentó un tibio comienzo en las principales plazas financieras del país (ver aparte), no tuvo efecto alguno en el interior, donde los problemas de la población se encuentran en un nivel muy diferente, lejos de la desesperación por atesorar «verdes» y más ligados a las complicaciones cotidianas que ocasionan los bonos y el aumento de precios.

Esto es al menos lo que se evidenció ayer, durante la jornada que marcó el debut del dólar semilibre en todo el territorio nacional y que sirvió para corroborar las profundas diferencias que existen entre el centro porteño o las ciudades grandes (ver aparte) y la periferia. Algunos ejemplos servirán para graficar la distancia que separa a ciudades como Formosa, Ushuaia, Santiago del Estero o San Juan, por nombrar algunas, de Buenos Aires, Córdoba y Rosario.

No hubo colas ni desesperación; de hecho, en muchas de las plazas ni siquiera hubo personas interesadas por comprar los mentados dólares.
«La gente está muy preocupada por saber qué hará con sus bonos, ya ni siquiera habla de pesos...», comentó a este cronista un funcionario formoseño. El caso de esta provincia es digno de destacar. Los empleados públicos cobraron sus sueldos de diciembre íntegramente en bonos locales (Bocanfor). En caso de que quieran canjearlos por LECOP, deben acudir a la banca y esperar 5 días. Otro camino es el mercado negro, donde un Bocanfor cotiza $ 0,85, mientras que un LECOP vale $ 0,95. Se entiende que nadie en Formosa se movilizó ayer ni perdió la paciencia por ir a comprar billetes estadounidenses. Apenas 10% de la población representada por comerciantes mayoristas o empresarios sigue con atención la cotización.

Inclusive en muchas ciudades del interior ni siquiera hay casas de cambio
donde ayer podría haberse observado el movimiento de compradores pronosticado días atrás. San Luis, por ejemplo, ciudad con un presente largamente más benigno que la citada Formosa, carece desde diciembre de toda entidad que permita hacerse de dólares, y los pocos «arbolitos» que hay manejan sumas de dinero muy pequeñas. No hay casas de cambio, y los bancos no venden billetes verdes; sin embargo, no hubo manifestación alguna contra esta imposibilidad. Los puntanos ya saben que deben trasladarse a Córdoba, Rosario o Mendoza para comprar la moneda extranjera.


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