20 de mayo 2004 - 00:00

Nueva prisión a Astiz va camino a la Corte

Un juez federal les dictó la prisión preventiva a Alfredo Astiz y a otros tres marinos, quienes fueron acusados de secuestrar y torturar a las monjas francesas Alice Domon y Leonie Duquet, a la fundadora de Madres de Plaza de Mayo, Azucena Villaflor, y otras ocho víctimas, todas desaparecidas.

La resolución del magistrado viene a convertirse en una traba para que prospere el pedido de extradición que puso en marcha el gobierno francés para juzgarlo en su territorio. Aunque la última palabra la tendrán la Corte Suprema y el gobierno, que cuenta con la facultad de rechazar el pedido francés aduciendo cuestiones políticas.

Los cuatro habían sido indagados por presuntos «tormentos» en la causa, pero nunca llegaron a ser procesados porque fueron beneficiados por las leyes de Punto Final y Obediencia Debida. Su situación quedó sin resolver, hasta ayer.

• Probado

La medida fue tomada por el juez Sergio Torres, quien en su fallo tuvo en cuenta que la Cámara -en su momento- tuvo por probado que los ex jefes de la Armada Emilio Massera y Armando Lambruschini, «ordenaron un modo de combatir al terrorismo consistente en aprehender sospechosos, mantenerlos clandestinamente en cautiverio bajo condiciones inhumanas de vida, someterlos a tormentos para obtener información».

Torres entendió que Astiz, Acosta, el ex teniente de navío Antonio Pernías y el ex prefecto Héctor Febres participaron en el secuestro de gran parte de sus víctimas en la Iglesia Santa Cruz, en diciembre de 1977.

El juez determinó, sobre la base de numerosos testimonios, que todos estuvieron secuestrados en la ESMA por
«aproximadamente entre siete y diez días» desde su llegada al lugar. Luego «fueron trasladados por personal de la Marina» y «hasta la fecha se encuentran desaparecidos sin que se conozca la suerte que corrieron», reconstruyó.

Según escribió, la prueba obtenida en la investigación
«permite individualizar, aun a más de 27 años de haberse producido los hechos, a Acosta, Astiz, Febres y Pernías como responsables activos del secuestro y posterior traslado a la ESMA de Domon, Duquet, Aguad, Balestrino de Careaga, Berardo, Bullit, Horane, Fondevilla, Oviedo, Ponde de Bianco, Elbert y Villaflor de De Vicenti».

En ese lugar, todos
«fueron sometidos a tormentos y alojados en el sector 'capucha' y 'capuchita' bajo condiciones inhumanas», sostuvo Torres.

La investigación por secuestros, torturas, desapariciones y asesinatos cometidos en la ESMA durante la última dictadura militar se reabrió por decisión de la Cámara en lo Criminal Federal, luego de que el Congreso nacional anuló las leyes de Punto Final y Obediencia Debida.

Astiz
está detenido en la base naval de Zárate, en tanto que el «Tigre» Acosta fue recluido en Campo de Mayo; Pernías («rata» o «trueno») en la Base Naval de Río Santiago y Febres («gordo Daniel») en la Prefectura Naval Delta, todos en la provincia de Buenos Aires.

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