Los atentados, perpetrados por terroristas que tomaron como objetivo varios complejos residenciales frecuentados por occidentales, reavivaron la preocupación en los mercados petroleros por el riesgo que pueden correr los envíos de crudo desde ese país y otros grandes productores de Medio Oriente.
Ese temor fue precisamente uno de los factores que más contribuyeron al alza de los precios en las semanas previas a la ofensiva militar de EE.UU. en Irak, aunque posteriormente se comprobó que los suministros no se interrumpieron, a excepción de los procedentes de Irak.
La firme reacción alcista de los precios, que quedó clara en Nueva York desde el comienzo de la sesión, también estuvo relacionada con datos que difundió ayer la Agencia Internacional de la Energía, sobre las reservas almacenadas en los países desarrollados.
Esa organización privada, que asesora a la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), se-ñaló en su informe mensual que las reservas de crudo en los países industrializados llegaban a 2.338 millones de barriles a fines de marzo, lo que implica una caída de 260 millones de barriles con respecto a igual período de 2002 y de 186 millones respecto de 2001.
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