26 de agosto 2002 - 00:00

Nueva York

Nueva York
Justo cuando más hacía falta un mercado tranquilo y sin disturbios que nos permitiera entrar a recorrer la senda del "bull market" que nacía oficialmente el jueves, el mercado experimentó el mayor desplome de la semana. Lo que es peor, lo hizo con una considerable reducción en el volumen negociado, ya que apenas si se pudieron superar los 1.000 millones de papeles en el mercado tradicional y 1.400 millones en el electrónico. Esto, más que la caída de 2% para un Dow que cerró en 8.872,96 puntos, o un NASDAQ que se desplomó 2,97%, es lo que intranquilizó a los más veteranos. Es cierto que entramos en la última semana de la temporada estival y que resulta razonable que la activad esté acotada, pero hasta ahora "veníamos bien" con volúmenes incluso por encima de la media normal. Tradicionalmente, resulta normal esto de superar una línea (digamos los 9.000 que rompió el Dow el jueves) o rozar un mercado "alcista" o "bajista", sólo para dilatar durante un tiempo en torno a estos valores antes de romperlos definitivamente. Así, lo lógico sería no estar nada preocupados frente a lo que nos toca (de hecho, en la semana el Promedio Industrial trepó 1,08%, en tanto el S&P 1,34% y el NASDAQ 1,44%), pero a días tan sólo de setiembre, especialmente con las implicancias que tiene el primer aniversario de los ataques terroristas contra las Twin Towers y, para peor, con una campaña eleccionaria de por medio, lo aconsejable es estar particularmente alertas. Quiera el Altísimo que no se repitan nunca más hechos como éstos, pero lo cierto es que doce meses atrás el mercado también había logrado ganar un poco más de 20% desde sus mínimos anteriores, sin otra razón palpable que el tradicional "summer rally", tan sólo para desplomarse en pocas horas.

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