La actividad industrial se desaceleró en julio pasado y creció sólo 2,7 por ciento con relación a igual mes del año pasado, mientras que cayó 2,1 respecto de junio, producto de la crisis energética que sufre el país y por un sensible freno en el sector siderúrgico.
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Los datos fueron informados por el INDEC, que sorprendió al difundir, además, un inédito indicador paralelo sin tener en cuenta al acero.
Así, esta suerte de índice "desacerado" que no contempla a la actividad siderúrgica, arrojó un crecimiento mayor de la industria en ese mes, del 5,4 por ciento, aunque no evitó la caída del 0,4 por ciento respecto de junio.
Pero aún teniendo en cuenta la medición sin acero, el crecimiento del 5,4 por ciento es cuatro puntos porcentuales menor al de julio del 2006.
Para justificar el índice "desacerado", el INDEC habló en su informe de una "circunstancia excepcional" en la actividad siderúrgica que, según se especula en ámbitos económicos, sería la razón por se demoró un día la difusión de los datos.
El organismo elaboró dos indicadores, incluyendo o sacando la industria del acero de la medición, porque explicó que en ese sector una importante acería paralizó totalmente su producción "para concluir su proceso de inversión", mientras que otras plantas realizaron "paradas técnicas".
Pero otros estudios privados sostienen que ese freno se desencadenó como consecuencia de la crisis energética, que impactó con fuerza en julio sobre la actividad siderúrgica.
El insólito desdoblamiento de la medición sólo registra un antecedente de la época de José Alfredo Martínez de Hoz al frente del Ministerio de Economía, cuando se sacó el índice de precios "descarnado", porque la carne estaba subiendo mucho.
El riesgo, advierten especialistas, es que el INDEC comience a adoptar este mecanismo cada vez que algún rubro de indicadores clave arroje un resultado adverso, lo cual desvirtuaría la necesidad de que haya estadísticas confiables en la Argentina.
El INDEC, que postergó 24 horas la difusión del indicador, no lo desdobló en el pasado cuando importantes plantas como Aluar o empresas del polo petroquímico detuvieron su producción.
En esas oportunidades se dio el indicador total del EMI, y solamente se realizaban las aclaraciones sectoriales, sobre los resultados de la medición.
Además, todos los años, entre enero y marzo, toda la industria realiza paradas técnicas por actualización tecnológica, tareas de mantenimiento o vacaciones del personal, sin que el organismo modificara la medición del Estimador Mensual Industrial (EMI).
En esta oportunidad las acerías realizarón sus paradas técnicas para evitar un mayor impacto en la baja de producción, que igualmente se hubiese dado por la crisis energética.
La arbitrarieradad de esta nueva medición hace que la suba acumulada anual para los primeros siete meses alcance el 7,5 por ciento, superior al ritmo del 6 por ciento promedio que mostró en los primeros seis meses del año.
Igualmente, el resultado de julio confirma el proceso de desaceleración industrial que se viene registrando desde marzo pasado, cuando como consecuencia de las restrincciones energética la industria bajó el nivel del crecimiento en casi dos puntos porcentuales.
En marzo pasado, el EMI interanual arrojó un 7 por ciento de crecimiento, para registrar un 6,6 en abril, 6,4 en mayo, 5,0 en junio y el 5,4 en julio.
En la medición normal, contando a toda la industria el EMI baja un 2,1 por ciento en julio respecto del mes anterior y el acumulado anual llega al 5,8 por ciento, que está más en línea con la desaceleración, que por la falta de gas y cortes energéticos sufre el sector industrial desde hace tres meses.
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