Segunda fecha bursátil en un mundo que pro sigue con las inestabilidades y falta de reacciones consistentes, donde casi nadie extrajo nada de cierto valor para el análisis. Al cabo de la rueda se encontraba un Dow Jones en precario equilibrio y apenas en superficie, con 0,23 por ciento. El indicador de San Pablo, referente directo, obtenía casi igual porcentual pero, con signo adverso. Y en Buenos Aires se registró un desarrollo con corrientes, que se descalificaron unas con otras. Como para dejar la simple conclusión de no ir hacia ninguna parte, montados los precios en magra marca de negocios.
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Si hay que llegar a definición más doméstica, se trató de una jornada del «más o menos» y sin romper, hacia ninguno de los lados, de manera notoria. Observado desde los índices, podría decirse que el Merval y compañía resultó de mejor desempeño que los cotejados. Y esto porque arrojó una diferencia final, tanto en un listado como en el otro, de 0,88 por ciento positivo. Pero, la sorpresa y oposición mayor a una imagen favorable, llega al momento de contraponer la dirección de los papeles que cotizaron. Y no se compadece con el alza líder mencionada, el resto de un mercado que computó «21» títulos con avances, contra «70» acciones en baja.
Diferencia demoledora, en contra, que complica toda evaluación sobre el estado real de la plaza. El Merval clásico se anotó con mínimo de «1.742», un máximo en los «1.768» puntos y concluyendo en «1.760» unidades.
Los negocios
Un acumulado de $ 60 millones de efectivo, suma exigua aunque no de las peores, le dio marco a la rueda que resultó de tránsito «tomador» en ciertos papeles y con perfil «ofrecido», en muchos otros. Si algo estaba faltando para aumentar el desconcierto de estos meses, la rueda de ayer aportó todos los elementos controvertidos posibles.Y la Bolsa, como pudo.
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