Al boicot declarado por el gobierno de Néstor Kirchner contra Shell y luego extendido a Esso, por haber subido los precios de combustibles, se sumó ayer una medida que podría definirse al menos como discriminatoria: esas dos petroleras no podrán importar gasoil sin impuestos si no dan marcha atrás con el aumento aplicado en la segunda semana de marzo. Así lo estableció una resolución de la Secretaría de Energía que reglamenta la ley que eximió del Impuesto a la Transferencia de Combustibles-(ITC) y de la tasa específica a 500.000 metros cúbicos a importar entre abril y julio para cubrir la mayor demanda provocada por la cosecha gruesa. Según se afirmaba ayer, la represalia del gobierno contra Shell y Esso podría llegar más allá, y luego de no permitirles importar sin impuestos, podrían acusarlas de desabastecer el mercado. Es una apuesta fuerte porque si hay problemas de abastecimiento, el costo será para el gobierno.
Esta decisión oficial parte del supuesto de que «operadores de una red de comercialización a nivel mayorista o minorista», consumidores finales o empresas de transporte, estarán interesados en la importación sin impuestos.
Pero, además, parece partir del convencimiento de que importar gasoil sin impuestos no dará pérdida porque el precio internacional del producto irá bajando a medida que avance la primavera en el Hemisferio Boreal y se deje de consumir combustible para calefacción.
Este último producto llegó a cotizar esta semana a 1,55 dólares por galón (3,8 litros) en el mercado de Nueva York, lo que significa 6 centavos menos por galón que el 18 de marzo, un día después de que el petróleo tocó su récord histórico de 57,60 dólares por barril. Si no fuera así, y el gasoil siguiera en ascenso en el
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