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Las cotizaciones clandestinas que se hacen del dólar varían mucho para determinar un «precio de mercado» posible a partir del miércoles, cuando, si no lo vuelven a prorrogar, deja de regir el feriado cambiario. En el aeropuerto de Ezeiza, a algunos viajeros argentinos estrechos en divisas se les pedía ayer $ 1,90, parece una exageración. En Córdoba hubo operaciones a $ 1,45.
Sobre el dólar libre hay que ir sabiendo: 1) Sólo inicialmente las casas de cambio reflejarán un valor real. El pasado indica que si hay alzas el gobierno se enoja, las acusa de «especular» y éstas falsean el dato. Pero no por ahora. 2) Por lo anterior, siempre habrá un «paralelo o negro» absolutamente real, pero más adelante. 3) La cotización del dólar libre derivará hacia alguna entidad absolutamente creíble para el mercado que hace el clearing de oferta y demanda y fija día a día el precio. En la época de Alfonsín el precio aceptado era el del Banco de Londres. Ahora tardará en surgir el «líder», pero siempre será un banco extranjero, seguro. 4) No habrá un precio único del dólar libre con un mercado cambiario con «corralito», que hará difíciles las transferencias. Vender dólares billete ya existentes en el exterior a cambio de pesos aquí será más caro que recibir los billetes aquí y sufrir la penuria de la transferencia.
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