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Entre las cuestiones pendientes, el funcionario del Fondo mencionó la cuestión de un ancla monetaria para el país, cuestiones fiscales, una certeza del marco legal y un conjunto de leyes para las empresas de servicios públicos.
A pesar de los obstáculos, Dawson reconoció que la economía argentina está dando señales de vida, pero consideró que el estado aún es de «fragilidad». «Ciertamente, hay algunos indicios de que las actividades (económicas) se han estabilizado y hay ciertas indicaciones de crecimiento en algunos sectores», explicó Dawson, aunque no especificó en cuáles.
«Por otra parte, continúa siendo una situación muy difícil y que tiene elementos de fragilidad», dijo.
El posible fallo de la Corte respecto de una redolarización de depósitos fue mencionado por Dawson como uno de los elementos de incertidumbre que amenazan la economía argentina. En ese sentido, definió la situación de bancos argentinos como «difícil y sensible».
«Nuestra visión es que necesitamos asegurar un ancla monetaria y un mayor sentido de claridad en el sistema financiero para seguir adelante», dijo.
Dawson también confirmó que el FMI espera aprobar en dos semanas un desembolso de u$s 3.000 millones a Brasil, como parte del paquete de u$s 30.400 millones concedido al país en agosto.
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