Algunos países europeos que actualmente enfrentan una severa crisis es que, desde la creación del euro en 1999, sus costos laborales aumentaron muy por encima de la productividad.
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Devaluar o abandonar el euro y declarar el default no va a evitar los costos sociales ni les va a resolver los problemas de falta de competitividad. El camino correcto es instrumentar las reformas estructurales que induzcan aumentos en la productividad suficientes como para dar sustento al crecimiento de los salarios.
Grecia, ha sido testigo de intensas protestas tras la aplicación de recortes salariales de los trabajadores públicos y la amenaza de que lo mismo podrá suceder en las jubilaciones y los salarios de las empresas privadas. En España, los sindicatos debieron asumir el compromiso explícito de que los incrementos salariales en los próximos dos años no superarán el 1%.
En la búsqueda de los factores que explican esta crisis resulta útil apelar al concepto de costo laboral unitario. Esto es el aumento de los costos laborales (salarios más contribuciones sociales) dividido el aumento de la productividad (es decir, cuanto produce en promedio cada trabajador).
Si el costo laboral unitario se mantiene estable significa que el crecimiento de los salarios y las contribuciones sociales se apoya en mayor producción por trabajador. Por el contrario, un sostenido aumento en el costo laboral unitario pone en evidencia una inconsistencia entre los aumentos de costos laborales que no son acompañados por crecimientos de similar magnitud en la eficiencia productiva.
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