17 de diciembre 2007 - 00:00

Para mantener dólar Lousteau comprará u$s 5 mil millones

La emisión de pesos del Banco Central para defender el dólar alto es una de las mayores cuestiones que debe superar el gobierno para reducir la inflación. Por eso, se acordó que el año próximo el ministro Martín Lousteau y no Martín Redrado (BCRA) tendrá un rol más activo en la compra de dólares. Llegaría a los u$s 5.000 millones durante 2008, el triple de la de este año. Y contará para ello con los fondos provenientes del superávit fiscal. Primero, obvio, será necesario que el gobierno consolide este mayor ahorro (prometen de 3,8% del PBI) luego de un año de gasto público desbocado.

Para mantener dólar Lousteau comprará u$s 5 mil millones
El Tesoro nacional tendrá un rol más activo para defender el valor del dólar en 2008. Según las negociaciones que vienen desarrollando el Ministerio de Economía y el Banco Central, el gobierno compraría hasta u$s 5.000 millones en el mercado cambiario, casi el triple de lo registrado este año.

El compromiso quedará plasmado en el Programa Monetario 2008, que ya tiene casi completamente elaborado el BCRA. Tal como lo establece la Carta Orgánica de la institución, será presentado por Martín Redrado ante el Senado en diez días (26 o 27 de diciembre).

El nivel de intervención que tendrá el Tesoro en la estrategia para comprar dólares el año próximo será el último dato que incorporarán los técnicos del Central. Ese casillero aún no fue completado. Pero ya existe un acuerdo entre la autoridad monetaria y el gobierno para que la cifra de compras no baje de los u$s 3.000 millones, aunque podría estirarse hasta los u$s 5.000 millones. Esta cifra había sido consensuada entre Redrado y Miguel Peirano, pero recibió el visto bueno del nuevo ministro de Economía, Martín Lousteau. En 2007 la participación del Tesoro en la compra de dólares fue la menor de los últimos años. No llegó a los 5.000 millones de pesos, equivalente a unos 1.600 millones de dólares.

  • Ancla fiscal

  • Esta mayor ayuda del Tesoro prevista para el año próximo sería posible por la recuperación del superávit fiscal previsto para 2008. De un ahorro fiscal de apenas 2,2% del PBI en 2007 (terminará siendo más de 3% por los recursos de la reforma previsional), el compromiso del gobierno es saltar a 3,8% el año que viene. Con ese mayor nivel de ahorro sería posible, por lo tanto, quitarle presión al Central para sostener el tipo de cambio nominal.

    De esta manera, el ancla fiscal tendría a su vez el apoyo de un ancla monetaria. En otras palabras, si el gobierno hace un mayor esfuerzo para mejorar las cuentas públicas, es clave que -en la misma sintonía- el nivel de emisión de pesos del Central también baje. El control de ambas variables permitiría al menos que la inflación no continúe con el proceso de aceleración que se observó en todo 2007.

  • Detalles

    Estos son otros detalles del Programa Monetario 2008 que está terminando de elaborar el Banco Central:

  • El ingreso de dólares de este año fue menor al del año pasado. Entraron unos u$s 11.000 millones, mientras que en 2006 habían sido u$s 13.000 millones. Esta caída se debió a la fuga de capitales registrada en el trimestre agosto-octubre (más de u$s 5.000 millones). Para 2008, la cifra se ubicaría en un piso de u$s 10.000 millones y un techo de u$s 14.000 millones.

  • La base monetaria (circulante más cuentas a la vista) también tendría un comportamiento más estable, en relación con la menor emisión de pesos por parte del Central. Crecería entre 20% y 22% (es decir, similar al aumento del PBI nominal, que surge del crecimiento real más la inflación esperada para 2008). Pero la intención es que todo el esfuerzo no recaiga (como sucedió este año) en los depósitos del sector público, sino que también se registre un comportamiento menos volátil del dinero del sector privado.

  • Como se supone que el Central tendrá menos presión para la compra de dólares, la consecuencia es que también se emitirán menos pesos. Por lo tanto, se reduciría la necesidad de emitir Lebac y Nobac para esterilizar. Si el plan se cumple, la consecuencia sería menor presión sobre las tasas de interés y de esta manera una baja paulatina. Claro que la reducción del costo del dinero para plazos mayores a 30 días también pasa por ponerle un freno a la inflación.

  • Existe otro factor particular en el caso argentino que escapa completamente al programa monetario para impedir una escalada inflacionaria. Tiene que ver con el INDEC y las dudas acerca de su funcionamiento. Sin un «termómetro» que ayude a medir qué sucede con los precios, las estrategias para reducir la inflación pueden resultar mucho menos efectivas.
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