Pedido ayer de UIA a Kirchner: poner freno a la invasión brasileña
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«Nunca estuvo en nuestro planteo romper con el Mercosur, pero sí introducir las correcciones para que funcione mejor. Lo más positivo de la reunión fue que nos llevamos la promesa de Kirchner de llevar esta cuestión a su encuentro con Lula», dijo Alvarez Gaiani. «Lo que queremos es una balanza cada vez más equilibrada, porque cada vez exportamos más commodities e importamos más productos terminados.»
Tenemos que mejorar las instituciones que gobiernan el Mercosur para resolver las asimetrías, y ya hay algunos sectores que han logrado acuerdos puntuales positivos, como calzado, autos... No sirve ni el boicot ni la ruptura.»
No estuvo de acuerdo con él Aldo Karagozian, presidente de la Fundación Pro-Tejer y representante de una de las industrias más golpeadas por las asimetrías. «Resolverlas es una decisión política, no sectorial. Debemos negociar un nuevo acuerdo a nivel país».
De manera casi ascética, Ibáñez puso el acento en la disparidad de importaciones industriales y exportaciones primarias que prevalece en el intercambio con el Mercosur. «Si bien hay un superávit a favor de u$s 13.000 millones en 10 años, las ventas de energía y combustibles en ese período ascienden a unos u$s 12.000 millones, cifra que desaparecerá en función de la crisis energética», dijo el empresario. «Además, y si bien no es razonable tomar un período tan corto, en el último año ese superávit desapareció y se convirtió en déficit. Es una luz roja que hay que observar.»
• Línea blanca
Sin embargo, el dato del superávit acumulado en la última década parece quitar fuerza al argumento de la disparidad. Es que, de acrecentarse las ventas de productos industrializados -o reducirse las compras-, se generaría un superávit de proporciones tales que los brasileños seguramente no aceptarán. Alvarez Gaiani pareció ir a más: «No podemos mover hacia arriba la aguja de los industrializados, y me asusta el efecto de las importaciones brasileñas en nuestras fábricas. Tomemos el caso de los electrodomésticos de línea blanca: hasta hace algunos meses se veía 50% de productos nacionales, 50% de brasileños. Hoy esa proporción es 10/90, y además he visto en Brasil heladeras o lavarropas que se venden más caros que acá».
Cuando se le preguntó si estaba denunciando maniobras de dumping, el dirigente lo negó: «No estoy diciendo eso, sino que posiblemente haya stocks acumulados. No se olviden que lo que para Brasil es 3% o 4%, para nosotros es 25% de nuestra producción total». El dirigente reconoció: «Es muy difícil hablar de salvaguardas, porque a los brasileños se les ponen los pelos de punta; habrá que encontrar algún otro término, pero el principio debe ser el mismo».




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