24 de junio 2004 - 00:00

Pedido ayer de UIA a Kirchner: poner freno a la invasión brasileña

La disputa por las asimetrías del comercio bilateral con Brasil llegó al máximo nivel gubernamental: Néstor Kirchner les prometió a los dirigentes de la Unión Industrial Argentina (UIA) que llevará sus inquietudes a la reunión que mantendrá con su par brasileño Luiz Inácio Lula da Silva cuando se encuentren en Iguazú el 7 y 8 de julio próximos. La cuestión del Mercosur no estaba en el temario de los presidentes de la Argentina y Brasil desde enero de 1999, cuando fue discutida por Carlos Menem y Fernando Henrique Cardoso.

Los dirigentes industriales le llevaron a Kirchner el trabajo que prepararon los economistas de la entidad al mando de Alberto Ibáñez, y cuyas líneas principales fueron adelantadas el jueves pasado por este diario. Alberto Alvarez Gaiani, titular de la entidad, reveló que el presidente Néstor Kirchner compartió muchos de los planteos de la UIA respecto de la necesidad de instrumentar mecanismos que morigeren los efectos de la « invasión» brasileña. El Presidente se mostró receptivo ante el planteo de la UIA, dijo Alvarez Gaiani. «No fue una sorpresa para nosotros», agregó.

• Interpretación

La presentación oficial del estudio se hizo por la tarde en la sede de la UIA, y fue interpretada por la conducción de la entidad como una victoria sobre la línea opositora, el grupo Industriales, orientado por la Organización Techint. El martes por la noche habían difundido un documento en el que se pronunciaban «en contra de romper el Mercosur», dando casi por sentado que la UIA «oficial» tenía una posición en ese sentido. Por eso, incluso, se especuló con que los miembros del Consejo Directivo -especie de «Parlamento» de la entidad, ante el cual se presentaría el trabajo de Ibáñez- por la minoría no concurrirían al edificio de la Avenida de Mayo. Pero no fue así: los «Industriales» en pleno, encabezados por su titular, Guillermo Gotelli, dieron el presente.

«Nunca estuvo en nuestro planteo romper con el Mercosur, pero sí introducir las correcciones para que funcione mejor. Lo más positivo de la reunión fue que nos llevamos la promesa de Kirchner de llevar esta cuestión a su encuentro con Lula»,
dijo Alvarez Gaiani. «Lo que queremos es una balanza cada vez más equilibrada, porque cada vez exportamos más commodities e importamos más productos terminados.»

Por su parte, Gotelli se pronunció en favor de conversaciones sectoriales en lugar de negociaciones en el nivel presidencial. «

Tenemos que mejorar las instituciones que gobiernan el Mercosur para resolver las asimetrías, y ya hay algunos sectores que han logrado acuerdos puntuales positivos, como calzado, autos... No sirve ni el boicot ni la ruptura.»


• Desacuerdo

No estuvo de acuerdo con él Aldo Karagozian, presidente de la Fundación Pro-Tejer y representante de una de las industrias más golpeadas por las asimetrías. «Resolverlas es una decisión política, no sectorial. Debemos negociar un nuevo acuerdo a nivel país».

De manera casi ascética, Ibáñez puso el acento en la disparidad de importaciones industriales y exportaciones primarias que prevalece en el intercambio con el Mercosur. «Si bien hay un superávit a favor de u$s 13.000 millones en 10 años, las ventas de energía y combustibles en ese período ascienden a unos u$s 12.000 millones, cifra que desaparecerá en función de la crisis energética», dijo el empresario. «Además, y si bien no es razonable tomar un período tan corto, en el último año ese superávit desapareció y se convirtió en déficit. Es una luz roja que hay que observar.»

• Línea blanca

Sin embargo, el dato del superávit acumulado en la última década parece quitar fuerza al argumento de la disparidad. Es que, de acrecentarse las ventas de productos industrializados -o reducirse las compras-, se generaría un superávit de proporciones tales que los brasileños seguramente no aceptarán. Alvarez Gaiani pareció ir a más: «No podemos mover hacia arriba la aguja de los industrializados, y me asusta el efecto de las importaciones brasileñas en nuestras fábricas. Tomemos el caso de los electrodomésticos de línea blanca: hasta hace algunos meses se veía 50% de productos nacionales, 50% de brasileños. Hoy esa proporción es 10/90, y además he visto en Brasil heladeras o lavarropas que se venden más caros que acá».

Cuando se le preguntó si estaba denunciando maniobras de dumping, el dirigente lo negó: «No estoy diciendo eso, sino que posiblemente haya stocks acumulados. No se olviden que lo que para Brasil es 3% o 4%, para nosotros es 25% de nuestra producción total». El dirigente reconoció: «Es muy difícil hablar de salvaguardas, porque a los brasileños se les ponen los pelos de punta; habrá que encontrar algún otro término, pero el principio debe ser el mismo».

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