Miguel Peirano tendrá hoy su primer encuentro con banqueros desde que asumió en el Ministerio de Economía. Recibirá a las 16 a la cúpula de la Asociación de Bancos de Capital Privado Nacional (ADEBA) y le pedirá que aumente el crédito de largo plazo para la producción. El gobierno sostiene que es clave la aparición de este tipo de préstamos para financiar la inversión y permitir que el país siga creciendo a elevadas tasas.
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Jorge Brito, presidente del Banco Macro y titular de ADEBA, será quien encabece la delegación, en la que además participarán los principales directivos de entidades como el COMAFI, Patagonia, Santa Fe y Banco Privado de Inversiones,entre otros. El lunes continuarála ronda de encuentros, pero será con los bancos extranjeros (ABA), mientras que el viernes será el turno de las entidades públicas (Abappra).
Peirano ya se había reunido en los primeros días de gestión, a fines de julio, con la Unión Industrial Argentina y con distintas cámaras agropecuarias. Con todas se mencionó la necesidad de mejorar las condiciones de financiamiento bancario.
Otro tema que en la cartera económica miran con preocupación es que el aumento de tasas en el mercado interbancario se termine trasladando al público. Por eso, el pedido específico será que tomen lo sucedido como «una turbulencia», que no justifica tocar el costo de los préstamos. En los últimos días se detectó un encarecimiento de los adelantos de los bancos por descubiertos en cuenta corriente y descuento de facturas que afectó en particular a las pymes. El próximo paso, se teme, es que lo mismo ocurra con las líneas al público, en particular los préstamos personales e hipotecarios.
Incertidumbre
La principal traba es que los bancos son reacios a prestar líneas en pesos de largo plazo (más de cinco años) a tasa fija. La incertidumbre de las últimas semanas también juega en contra de esta posibilidad. Nadie sabe, de hecho, dónde se estacionarán las tasas de interés, qué pasará con el dólar o qué puede pasar con la inflación. En lo que respecta a mecanismos de ajuste, en general se opta por utilizar la tasa BADLAR (depósitos de bancos privados por más de un millón de pesos), más confiable que el CER (índice de inflación minorista que mide el INDEC).
La intención del Palacio de Hacienda es que los bancos vayan modificando el sesgo crediticio que caracterizó a la actividad a partir de 2004. Esto significa darles menos peso a los préstamos personales (dirigidos sobre todo a consumo) y aumentar la participación del sector productivo en el total. Claro que las entidades prefieren concentrarse en el primer segmento por las altas tasas de interés y los menores plazos. En cambio, volcarse más al segmento de empresas, y en particular pymes, implica asumir un mayor riesgo. Sobre todo porque se trata de financiamiento a más largo plazo, que por lo general no es compensado por la tasa de interés.
Mala experiencia
Peirano no tiene pensado avanzar con la idea de un nuevo BANADE para financiar a las industrias, sobre todo considerando la experiencia fallida de la década del 90. En cambio, cree que los bancos pueden dedicar mayor porcentaje de sus recursos a este objetivo. El Estado colabora con líneas subsidiadas a través de la Secretaría pyme. El actual ministro ya fue impulsor de este tipo de instrumentos durante su gestión al frente de Industria y podría ahora darles un empuje adicional.
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