La difícil relación de los industriales argentinos con sus pares brasileños no parece que vaya a resolverse en el futuro cercano: ahora los fabricantes de toallas denuncian que sus colegas de Brasil quieren quedarse con más de 70% del mercado argentino, cuando la aspiración de los locales en la mesa de negociaciones era reducir su participación a 50%.
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La pregunta casi obvia, sin embargo, es por qué la industria argentina no puede competir con la brasileña teniendo salarios en pesos y deprimidos, un tipo de cambio alto y garantizado (el ministro Roberto Lavagna reafirmó este hecho una vez más el martes en Córdoba, ante la UIA) y un dólar que se cotiza a 2,29 reales, lo que representa casi 30% de ventaja cambiaria para los argentinos.
La respuesta viene de parte de Aldo Karagozian, presidente de la Fundación Pro-Tejer, que representa a la cadena de valor de la industria textil/indumentaria: «En realidad, podría preguntárseles a los brasileños por qué exportan a la Argentina más barato que a Estados Unidos o a Europa, por ejemplo; acá mandan las toallas a u$s 4,5/5 el kilo, y a los otros mercados les cobran seis o siete dólares el kilo». Cabe apuntar que las toallas se venden por tonelada, lo que de algún modo equipara el valor de las distintas calidades: «Cuanto mejor es una toalla, más pesada.Y si bien hay diferencias de precio por calidad, éstas son casi insignificantes justamente porque se cobran por su peso».
De todos modos, confiesa la cámara que agrupa a los fabricantes locales, su precio de exportación resulta 20% inferior a los costos de producción en la Argentina. La palabra «dumping», aun cuando no está en ninguno de los párrafos del comunicado remitido por la Cámara de Productores de Toallas, sobrevuela implícita en la protesta de esta industria.
El enojo de los toalleros argentinos se disparó cuando en la negociación bilateral sus colegas pidieron incrementar sus exportaciones a la Argentina hasta llevarlas por encima de las 4.000 toneladas anuales. En todo 2004 se trajeron al país más de 3.800 toneladas, lo que representa cerca de 60% del consumo total. Los argentinos afirman que aceptar la demanda brasileña implicaría cederles 70% del mercado argentino; la sorpresa es doble porque ellos esperaban lograr una reducción voluntaria por parte de los brasileños a menos de 3.400 toneladas para todo 2005. En el primer semestre ingresaron al país unas 1.600 toneladas, pero aunque resulte difícil de creer la toalla es un producto con estacionalidad (en primavera/verano se vende mucho más que en otoño/invierno), por lo que la proyección para todo el año se aproximaría a las temidas 4.000 toneladas.
• Peligro
Según Karagozian, la industria argentina estaría en condiciones de abastecer « trabajando al límite de la capacidad instalada, entre 80% y 85% de la demanda argentina», pero admiten « conformarse» con 50%. «En lugar de eso, los brasileños vienen con un planteo que prácticamente condena a ese sector a la desaparición.»
La cámara recuerda que en 2002 las importaciones desde Brasil rondaban las 630 toneladas, pero el incremento -según los empresarios- se debe a que los brasileños destinan al mercado argentino sus excedentes de producción, favorecidos «por la inexistencia de aranceles y los fletes más baratos». Curiosamente, esta explicación derribaría el argumento del «dumping»: si no se pagan derechos de exportación y además los costos de envío son menores, es lógico vender más barato. De todos modos, los industriales argentinos le reclamarán al gobierno que imponga derechos no automáticos de importación.
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