Otro capítulo de la batalla por la propiedad de Cervecería y Maltería Quilmes parece haberse resuelto a favor de la incipiente sociedad entre QUINSA (Quilmes Industrial SA) y la brasileña AmBev (fusión de Brahma y Antarctica). Un juez de Luxemburgo no hizo lugar a un pedido de «no innovar» presentado por la holandesa Heineken con la intención de bloquear el ingreso de los brasileños a la principal cervecera argentina. Según un comunicado distribuido ayer por la propia Heineken admite que el magistrado «rechazó nuestro pedido de ordenar un congelamiento más prolongado» al cierre de la operación. Según QUINSA/AmBev, ese cierre no podrá producirse al menos antes del próximo 15 de setiembre, dado que para esa fecha estaría prevista la resolución que deberá emitir la Comisión de Defensa de la Competencia en relación con la fusión Quilmes/Brahma en el país. Voceros de Quilmes se negaron a hacer comentarios respecto del fallo: La movida legal de Heineken tenía por objeto justamente trabar la compra, para poder ejercer lo que se conoce como derecho al «first refusal», o sea a igualar la mejor oferta que haga un tercero por una empresa en la que quien tiene ese derecho por contrato es accionista minoritario. Simultáneamente, presentaron una demanda ante el Tribunal Arbitral de París de la ICC (Inrternational Chamber of Commerce) para bloquear la consumación del canje de acciones de QUINSA por activos de AmBev en la Argentina, Paraguay, Bolivia y Uruguay. Pero como las decisiones de tribunales administrativos (como el de la ICC) tienen un peso muy diferente de los emitidos desde estrados judiciales, no hay dudas de que la empresa de la familia Bemberg se anotó una importante victoria en su camino hacia la fusión con los brasileños.
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Habrá que esperar hasta el viernes para conocer los fundamentos del magistrado luxemburgués; curiosamente, ese mismo día QUINSA y AmBev presentarán ante la SEC (Securities Exchange Commission) el órgano de control de transacciones bursátiles de los Estados Unidos, el formulario 20/F, en los que empresas que coticen en ese mercado que se fusionen deben hacer públicos todos los datos que requiere esa autoridad justamente para seguir cotizando.
Y se dice que allí, en ese formulario, habría jugosa información sobre las características de la relación societaria entre QUINSA y Heineken, y que habrían dado fundamento al fallo del juez. Las acciones, tanto de QUINSA como de AmBev, se ofertan en la Bolsa de Nueva York. Pero todo indica que la pelea recién empieza: el comunicado de la holandesa advierte que «Heineken tiene la intención de hacer valer vigorosamente sus derechos en el caso de arbitraje, y de obtener satisfacción por parte de los miembros de ese tribunal arbitral».
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