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16 de junio 2008 - 00:00

Peores datos sobre el freno de la economía

Los sucesos del sábado acentuaron la difícil situación de la economía. Hay tres nuevos elementos en juego. En primer lugar, hasta la agrupación oficialista CAME confesó ayer que las ventas minoristas por el Día del Padre retrocedieron 10%. Además, desde las automotrices se admite que ya hay un día a la semana sin producción por falta de insumos. Lo interesante será ver qué hará Cristina de Kirchner el 24 de junio, cuando deba viajar a Córdoba para relanzar una planta de Fiat: ¿se animará a asistir a uno de los distritos más efervescentes? Por último, las fábricas de alimentos ya están al borde del colapso, con escasa materia prima para fabricar. En el resto de los sectores se refleja hoy el enfriamiento de la economía, aunque en mayor magnitud. El rubro textil, por ejemplo, sufre un doble golpe: un dólar alto y la caída de la demanda. Las ventas de electrodomésticos, aun con la posibilidad de pagar hasta en 36 cuotas sin interés, estuvieron por debajo de las expectativas. No es más que el reflejo del comportamiento clásico del consumidor: frente a la incertidumbre, se compra sólo lo estrictamente necesario.

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Cristina de Kirchner
Los sucesos del sábado prendieron luces de alarma en el empresariado, que a la caída de la actividad que ya afecta a casi todos los sectores le sumaron una enorme inquietud por la situación política.

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El fin de semana largo no impidió que muchos industriales y empresarios de servicios se comunicaran no sin espanto al ver lo que sucedía primero en la Ruta 14 y horas más tarde en la Plaza de Mayo, con el piquetero Luis D'Elía convocando a «defender con todos los medios» el gobierno de Cristina de Kirchner. Sin embargo, según pudo recoger este diario en una docena de testimonios, lo que más preocupó fue la presencia de Néstor Kirchner mezclado en esa variopinta manifestación de piqueteros oficiales y ex montoneros con nostalgias setentistas.

De todos modos, más allá de lo que sucede en el plano ideológico, las preocupaciones ya pasan por el innegable enfriamiento de la actividad económica: hasta la CAME, una entidad que hasta hace no mucho era el «nec plus ultra» del kirchnerismo empresarial, emitió ayer un comunicado denunciando una caída interanual de 10% en las ventas minoristas para el Día del Padre. La entidad atribuyó este desplome -obviamente- al conflicto del gobierno con el campo.

Esta caída no sólo golpeó en los grandes shopping centers y en las principales avenidas comerciales de las ciudades de todo el país (en el interior fue mucho peor que en el área metropolitana), sino también en las cadenas de supermercados, que debieron redoblar sus ofertas, descuentos con tarjetas y promociones para no ver desplomadas sus ventas de un mes que suele ser de los más fuertes.

  • Preocupados

  • También la Cámara Argentina de Comercio, con la firma de su titular, Carlos de la Vega, dijo en un comunicado que recibió «la preocupación de entidades regionales y sectoriales de distintos puntos del país, quienes manifiestan que se están dando situaciones de desabastecimiento y escasez de productos de primera necesidad en algunas regiones y ciudades, como consecuencia de la interrupción del transporte de cargas por los cortes de ruta».

    No son los únicos: desde todas las automotrices (salvo una) se admitió que la semana pasada hubo al menos un día sin producción por falta de insumos, situación que se repetirá y hasta multiplicará esta semana por el mismo motivo.

    Sin embargo, si no fuera por los compromisos que varias de esas terminales tienen contraídos con mercados externos, este parate sería casi una bendición: hace semanas que no hay operaciones en las concesionarias y casi no entran clientes ni siquiera a preguntar precios y condiciones. Los sucesos del sábado, seguramente, harán poco por revivir el interés consumista.

    En este sentido, será interesante observar qué sucederá el martes 24 de junio: ese día, Fiat Group Automobiles y Fiat Powertrain Technologies (que hacen motores y cajas de cambio) tienen previsto relanzarse como fábrica de automóviles con el modelo Siena en su planta de Ferreyra. A ese evento está invitada Cristina de Kichner, que ya obligó dos veces a suspender la fiesta. Esta vez parece decidida a viajar a Córdoba, a pesar de su enfrentamiento con el gobernador Juan Schiaretti y de que esa provincia es una de las más efervescentes en el enfrentamiento del agro con el gobierno. Cabe apuntar, además, que el Siena ya empezó a ensamblarse.

  • Planificación

    Yendo a cuestiones si se quiere más terrenales, las fábricas de galletitas y panificados también están al borde del colapso: ya casi no hay sebo, harina y azúcar para fabricarlas. Algo similar les pasa a los fabricantes de indumentaria, que además de quejarse -como es tradicional- por el ingreso de importados, ahora sufren la falta de telas. Prendas que van desde las camperas para ski hasta los democráticos jeans comienzan a sentir la presión de los productos que -con el dólar cada vez más barato- ya pueden competir con los protegidos producidos en el país. Este sector, sin embargo, es uno de los que más rápido se adapta a las crisis: logran convertirse de fabricantes en importadores casi de la mañana a la noche.

    También se notó el «frío» en los restoranes: en una fecha como la de ayer era casi imposible conseguir mesa si no se reservaba con días de antelación, pero muchas familias eligieron festejar en casa el Día del Padre en lugar de pagar entre $ 50 y $ 400 el cubierto.

    En tanto, las grandes tiendas de electrodomésticos atravesaron el fin de semana con ventas de los artículos más baratos de sus catálogos (celulares, MP4, radios), pero de ningún modo cumplieron sus expectativas de ventas en los más caros (televisores LCD), a pesar de que algunas ofrecían hasta 36 cuotas sin interés.

    Los fabricantes de estos productos también están doblemente golpeados por la falta de «kits» (los paquetes en los que vienen los televisores desarmados, para ser ensamblados en sus plantas) que les provoca el paro de transportes, y la caída en las ventas.

    Todos estos temas estarán expuestos cuando se reúna la mesa ejecutiva de la Unión Industrial Argentina. En ausencia de su titular, Juan Carlos Lascurain (en Europa por temas relacionados con su propia empresa; retorna recién a fin de mes), presidirá Luis Betnaza (Techint), mano derecha de Paolo Rocca.

  • Frustración

    También deberán tomar nota del mensaje que les hizo llegar el gobierno respecto de que la UIA no apoya lo suficiente (o sea, tanto como esperaría Kirchner) el «modelo industrialista» que instrumentó su administración. El palo, sin dudas, es en respuesta a aquella declaración de la UIA respecto de que el nonato «Acuerdo del Bicentenario» que aspiraba suscribir Cristina de Kirchner el 25 de mayo pasado era impensable sin la firma del campo. Y sin dudas se hablará del por lo menos dudoso manejo de los Kirchner de la primera crisis que deben enfrentar en los casi seis años que vienen gobernando el país.
    La CAC ya dijo algo al respecto: «Es imperioso arribar a soluciones efectivas para normalizar las actividades de una buena parte de la sociedad y evitar los costos de dichos conflictos que podrían frenar la continuidad del crecimiento de la economía».
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