19 de febrero 2002 - 00:00

Pese a la devaluación, no creen que se exporte más

Pese a la devaluación, no creen que se exporte más
La industria, luego de 43 meses de recesión, tiene un nivel de actividad peor que el de hace 10 años, cuando el país recién salía de la hiperinflación y todavía no conocía la convertibilidad. Además, la salida del uno a uno entre el peso y el dólar no provocó un mayor estímulo en los exportadores para vender al exterior, pero sí habrá una brusca caída en los niveles de importación.

Las conclusiones surgen luego de haberse conocido ayer, tal como adelantó este diario el lunes de la semana pasada, la caída de 18% anual entre enero de 2002 y enero de 2001, y de 2,4% contra diciembre del año pasado del Estimador Mensual Industrial (EMI) que prepara mensualmente el Instituto Nacional de Estadística y Censo (INDEC). La caída además mantiene la debacle que se había notado en diciembre del año pasado, cuando la actividad manufacturera había perdido anualmente 18,4%, siempre en términos desestacionalizados. Ahora los niveles de producción están por debajo de los de enero de 1994, pero sólo porque ese mes el INDEC comenzó a trabajar el EMI con la actual matriz de comparación. Según los analistas privados, que durante esta semana publicarán sus datos con resultados similares a los oficiales, para encontrar una situación semejante a la de enero de 2002 hay que remontarse al último trimestre del '91 o el primero del '92.

La diferencia entre las dos puntas es que en el medio gran parte de los sectores manufactureros pudo renovar sus plantas industriales. Sin embargo, otro dato negativo es que para el propio INDEC, esas plantas están siendo utilizadas hoy a menos de 48% de su potencial. Esto quiere decir que por mucho tiempo no se podrá pensar en que vuelva a haber inversión en la industria, ya que para que se piense en renovar el capital instalado habrá que esperar que ese porcentaje de utilización llegue a 75% como mínimo.

• Cóctel

En enero de 2002 la crisis económica, sumada a la parálisis que generó la versión Remes Lenicov del «corralito» y la situación política, conformó un cóctel imposible de superar por todos los sectores industriales. Como se prevé que este mes la situación continúe, podría darse que en todo el trimestre el porcentaje de caída anual supere 15%.

Enero fue además el mes número 43 del actual proceso depresivo, teniendo en cuenta que para el EMI la recesión comenzó «oficialmente» en junio del '98. Según el propio índice, para volver a producir al nivel del inicio de la depresión, habría que crecer 24%.
Suponiendo que la recuperación de la industria comience a darse en el segundo trimestre del año (algo que no estima ninguna de las consultoras privadas ni los economistas del equipo económico), recién se podría alcanzar el nivel de junio del '98 a principios de 2004. En ese momento, y si todo sale bien, se podrá hablar nuevamente de una industria argentina en crecimiento.

Sectorialmente en enero pasado los que más sufrieron la recesión, siempre según el oficial EMI, fueron las automotrices, los textiles y la industria metal-mecánica.

Tampoco aportó resultados optimistas la encuesta mensual que presenta el ministro de Economía junto con los resultados de la actividad manufacturera, aunque se mantiene el nivel de pesimismo de diciembre de 2001.

Al medirse la proyección de la demanda interna, en enero (cuando ya se sabía que la Argentina salía de la convertibilidad y que el peso se devaluaba) sólo 4,4% de los industriales consultados preveía un alza, mientras que 95,6 creía que habría una disminución o un mantenimiento en la variable. Un año atrás, en enero de 2001, los empresarios que esperaban un incremento de la demanda interna llegaban a 22%; mientras que 78% creía que el indicador se mantendría o disminuiría.

Un dato curioso, más teniendo en cuenta que la devaluación del peso se realizó para que los exportadores tuvieran mejores perspectivas, es que dentro de esta variable en enero 73,8% no esperaba cambios, 6,2% advirtió una disminución y 20% consideró un aumento. En enero de 2001 la relación era mejor, con 50% que no esperaba cambios, 23,5% que aguardaba un aumento y 26,5% una disminución. En este caso tampoco hubo mejoras contra diciembre de 2001, cuando aún no se sabía que finalizaba la convertibilidad, y los industriales esperaban una disminución de 30,2%, mientras 44,2% no aguardaba cambios y 25,6% una suba de la demanda.

El mismo proceso, pero a la inversa, se vio en el ritmo de importaciones esperado. En enero de 2002, 52,4% de los industriales creía que importaría menos mientras que 46% que se mantendrían estables. Sólo 1,6% espera un incremento. Un año antes, en enero de 2001, la diferencia era 23,9%, 62,7% y 13,4% respectivamente.

Los últimos dos datos reflejan que por ahora la salida de la convertibilidad implica una caída de las importaciones pero no necesariamente un aumento en las exportaciones.


La tendencia recesiva se repite en cuanto a los niveles de stocks involuntarios dentro de las empresas. La cantidad de mercadería que se acumuló resultó en enero de 2002 estable para 71,2% de los encuestados, alta para 18,2% y cayó para 10,6%.

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