A 60 días de anunciado el Plan Ganadero Nacional, denominado Más Carne, una sola medida fue implementada de las muchas enunciadas por el gobierno. Frente a la falencia, frigoríficos y productores siguen discutiendo lo que ahora llaman «miniplan ganadero», que intenta, en definitiva, abastecer el mercado interno y, al mismo tiempo, exportar carne, un delicado equilibrio que permite rentabilidad a todos los eslabones de la cadena.
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Lo cierto es que pese a la importancia que Economía le otorga a la recomposición del stock y a la formación de los precios -que terminan impactando en los consumidores-, la única medida anunciada e implementada es el Indice de Precios ONCCA, formalmente denominado Sistema de Precios Bovinos, que el organismo que controla el comercio forma con las declaraciones de faena de los frigoríficos.
Las restantes medidas que contiene el Plan Ganadero -anunciado en el Salón Blanco de la Casa de Gobierno el 24 de julio pasado durante el paro agropecuario realizado por Confederaciones Rurales Argentinas (CRA)- no fueron concretadas y algunas de ellas ni siquiera discutidas con el sector de la carne que debería ponerlas en práctica. Por caso, el lanzamiento de un nuevo mercado de futuros de carne, que sería puesto a punto por el Mercado a Término de Rosario. Dicha operatoria ya está definida porque el mismo mercado de Rosario la puso en funcionamiento dos años atrás, aunque luego la dejó sin efecto por falta de operaciones (por el mismo motivo fracasaron otras intenciones similares durante los últimos treinta años). Este año desde Rosario estuvieron a punto de relanzarla, pero desistieron ante los problemas con la cadena de la carne, que determinaron hasta el cierre de exportaciones. El gobierno también anunció dos meses atrás la implementación de un mercado de remate de hacienda por vía electrónica, sin presencia física de los animales. El objetivo es contar con un nuevo referente en la formación de precios. Pero la opinión generalizada de los ganaderos es de rechazo ante la falta de costumbre de la moderna operatoria, que sin embargo tiene resultados en otros lugares del mundo donde no existen mercados concentradores.
Tampoco se avanzó en la puesta en práctica de un guardaganados electrónico que debería instalarse en las plantas de faena con el fin de controlar y calcular el rendimiento de los animales y un seguimiento de origen desde el campo a la góndola.
Asimismo se anunció dos meses atrás la cesión de créditos para las plantas faenadoras con el objetivo de que puedan implementar el corte en cuartos de la media res y la tipificación de los cortes vacunos. La modernización del comercio debería llevarse a cabo por resolucióndel Ministerio de Economía, pero se desconocen avances pese a que en la Secretaría de Agricultura se trabajó sobre el tema. En consecuencia, no hay préstamos vigentes para los frigoríficos.
Otras cuestiones anunciadas pero que no avanzaron se centran en la modernización de la identificación y movimiento de hacienda y en créditos no reembolsables para el mejoramiento genético.
Sorprendente
Sorprende que frente a este panorama ninguna de las entidades (de la producción y de los frigoríficos) haya reclamado al gobierno. Las medidas anunciadas no solucionan el problema de coyuntura (la falta de hacienda que presiona sobre los precios) aunque pueden ser positivas en el mediano y largo plazo. Lo cierto es que las entidades sólo se limitaron a aceptar un pedido del gobierno: una propuesta unificada para solucionar el problema de abastecimiento y precios.
Y en eso seguirán trabajando mañana entidades de ganaderos y frigoríficos. Con el fin de lograr previsibilidad para todo 2007 buscarán terminar un acuerdo que muchos gustan llamar «miniplan ganadero» para presentarle a Felisa Miceli, tal es el compromiso que asumieron cada uno por su lado.
El borrador de la propuesta muestra que nada nuevo le será presentado al gobierno aunque, si hay acuerdo entre los dos sectores -cuestión de la que muchos dudan- se aceptarían para todo el año próximo los precios de referencia ya fijados para el comercio minorista siempre y cuando el gobierno se comprometa a dejar «al libre juego de oferta y demanda», dicen, el Mercado de Liniers. Se plantea la liberalización del peso de faena -que el gobierno no aceptaría- y el mantenimiento del cupo de 40% sin restricciones a las ventas externas más los cortes vigentes de Hilton, termoprocesados, menudencias y cortes traseros. «Pensamos en abastecer completamente el mercado interno y volcar todo el resto a la exportación», definía uno de los negociadores de la producción. También el miniplan plantea la necesidad de convocar a las ligas de consumidores para que «verifiquen, informen y difundan» qué comercios están cumpliendo con los precios sugeridos.
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