26 de marzo 2002 - 00:00

Poco interés en los plazos fijos indexados por dólar

Los nuevos plazos fijos que aprobó el Banco Central fueron recibidos sin entusiasmo por el público y no convencen a los bancos, porque tienen escasas fuentes de aplicación para los eventuales fondos que pueden recibir. El tema es delicado, porque desde el BCRA hicieron llegar un ultimátum: «Si no aparecen los ahorristas, habrá que cerrar los bancos», explicaron altos funcionarios en conversación con un grupo de periodistas.

La tasa de interés será una de las claves de los nuevos instrumentos. La única referencia a mano es la licitación de Letras del Banco Central, que ayer salió a una tasa de 65% anual en pesos por un depósito a siete días. Se trata de un nivel que estaría, en principio, presagiando una fuerte inflación, que debe ser compensada también por altas tasas.

Sin embargo, se estima que éste será trasladado sólo parcialmente al pequeño ahorrista. Los redescuentos a partir de esta tasa suben de 15% anual a 52%, es decir, más que se triplica el costo de dinero a los bancos.

Con estos mecanismos, se busca frenar el «goteo» del «corralito» y también que el público que tiene pesos se sienta tentado a depositar nuevamente en un banco en vez de comprar dólares.

Para que los bancos puedan capturar fondos, el Central dispuso una reducción sustancial de encajes. Del nivel de 40% vigente en la actualidad se redujo hasta 5% en algunos casos e, incluso, a cero, en el caso de los nuevos plazos fijos indexados en dólares.

Se trata de una verdadera cuestión de supervivencia para muchas entidades: como el Central prácticamente les puso un cerrojo a los préstamos a través de redescuentos, la única alternativa de fondeo que tendrán muchas entidades será lo que puedan captar de los ahorristas.

Obviamente que el «corralito» y la incertidumbre conspiran contra la posibilidad de captar nuevos depósitos. De hecho, los plazos fijos en pesos y en dólares a siete días, que se ofrecen hace casi un mes, resultaron un verdadero fiasco.

Este es el menú de plazos fijos que ahora podrán ofrecer las entidades. En todos los casos, la tasa de interés se pacta libremente:

EN PESOS CON DINERO DEL «CORRALITO»:

Los fondos que están en cuentas a la vista (caja de ahorro y cuenta corriente) pueden utilizarse para un plazo fijo en moneda local. El plazo mínimo fue rebajado de 30 a 14 días. Los bancos tendrán un encaje de 40%, pero será remunerado por el Central.

EN PESOS, PARA DINERO FUERA DEL «CORRALITO»:

El plazo mínimo para el dinero fresco que ingrese en los bancos es de siete días. El encaje para los bancos se rebajó de 40% a 9% anual, con lo cual tendrán más margen para aumentar las tasas. Hasta ahora, las entidades no aceptaron pagar más de 7% anual para el público, pero obviamente se trata de una tasa irrisoria considerando que la inflación no bajará de 50% anual.

• EN DOLARES BILLETE:

Pueden utilizarse billetes o fondos provenientes de transferencias del exterior. También el plazo mínimo es de siete días y la tasa no supera 4% anual. Los bancos pueden utilizar los fondos para aplicarlos a líneas de prefinanciación de exportaciones o comprar Letras del Banco Central en la misma moneda.

EN PESOS, INDEXADOS POR DOLAR: Es una de las novedades del paquete anunciado por el BCRA. El ahorrista pone pesos, pero atado al valor del dólar de referencia (que surge del mercado mayorista). Al cabo de 14 días (plazo mínimo para la inversión), el banco devolverá los pesos, pero también de acuerdo con el precio del dólar. Esto significa que, si se registra una reducción en la cotización durante la semana, esto implica que el ahorrista recibirá menos pesos. Se trata de una alternativa a la compra directa de dólares, aunque en este caso también se asume el riesgo bancario.

Uno de los problemas que tiene esta nueva operatoria es que los bancos más confiables del sistema no tendrían incentivo para captar dinero de ahorristas. Esto es así porque se mantuvo vigente una norma del BCRA que obliga a los bancos que tengan un volumen de depósitos mayor al que registraban el 30 de noviembre a encajar 75%.

Esto significa que, si el Banco A tenía $ 1.000 millones a esa fecha y ahora cuenta con $ 1.100 millones, debe inmovilizar las tres cuartas partes de los fondos. El Central utiliza ese dinero para represtarlo a otras entidades.

En cambio, los bancos que perdieron depósitos en este período no tienen esta exigencia. Por lo tanto, saldrán a ofrecer tasas sustancialmente mayores que las vigentes para los bancos más confiables, aquellos que ganaron colocaciones desde que se estableció el «corralito».

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