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26 de marzo 2007 - 00:00

Por inundaciones el campo ya pierde u$s 100 millones

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La crecida del río Paraná, que provocó inundaciones en las islas de las provincias del nordeste argentino, golpeó de lleno a la ya alicaída ganadería de vacunos. Las pérdidas ya se estiman en u$s 100 millones según cálculos privados.

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El NEA cuenta con 12,5 millones de cabezas y cerca de 10% de ellas se encuentran localizadas en las islas.

El Paraná subió hasta máximos de los últimos 9 años, cuando tocó el pico de crecida durante la Pascua de 1998. En esta oportunidad, el río superó los valores críticos, y aunque ya comenzó a bajar, aún se ubica en niveles de alarma desde Goya (Corrientes) hasta San Nicolás, al sur de Rosario (Santa Fe), casi 1 metro por encima de lo normal.

La inundación de las islas del Paraná generó problemas en la ganadería debido a la complejidad de la evacuación por la falta de barcazas para el traslado de la hacienda. Muchos animales murieron, y los que fueron rescatados perdieron kilos debidoa los traslados por arreo a través del agua y por las banquinas, donde gran cantidad de lotes fueron ubicados en busca de campos. Según análisis y relevamientos de entidades rurales de las zonas afectadas, 50% de los terneros murieron y las vacas afectadas tendrán serios problemas de preñez durante los próximos meses. Los animales trasladados sufrieron pérdidas que variaron entre 30 y 40 kilos y una imagen común de las últimas semanas es ver, a la vera de los caminos, terneros que son amamantados por familias rurales. El dato no es menor ya que el fuerte crecimiento de la ganadería en las zonas de islas del Paraná, motivado por el «boom» de la soja aún en campos poco aptos para agricultura, generó también que 40% de la ocupación se destinara a vacas de cría cuando históricamente dicho porcentaje se ubicaba en 5%. El fuerte de producción en las islas una década atrás era de novillos y novillitos. Lo cierto es que la crecida del río trae consigo complicaciones sanitarias, ya que también el río Bermejo aumentó su caudal, afectando áreas de producción ganadera, influencia de Paraguay, región sospechada habitualmente de sufrir descontroles sobre la fiebre aftosa.

  • Vacunos malvendidos

  • El listado de pérdidas suma también vacunos malvendidos a mataderos de la región o de Buenos Aires, hecho que provocó una baja de 30% en el valor del ganado del Litoral costero; demanda creciente de campos ganaderos en alquiler por los que se estaba pidiendo $ 30/35 por cabeza albergada, y aumento desenfrenado de los fardos de pasto necesarios para alimentar a los animales.

    Según cálculos privados, la ganadería de las islas implica un valor de producción cercano a los $ 960 millones. El relevamiento de los productores calcula que las pérdidas totales y lucro cesante implican casi 30% del potencial ganadero de la región. El gobierno, en tanto, ofreció ayuda, por ahora, de $ 2 millones a Entre Ríos y Santa Fe.

    Buenos Aires también fue afectada por la crecida del Paraná aunque en dicha área las evaluaciones no se han realizado. Allí, los ganaderos son pesimistas: «No esperamos ninguna solución por parte del gobierno. Por el contrario, somos conscientes de que han trabajado fervientemente para destruir la ganadería», sostenía anoche Raúl Vitores, presidente de la Sociedad Rural de San Pedro.

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