24 de junio 2004 - 00:00

Por robos, countries replantean seguridad

Por robos, countries replantean seguridad
Los desarrollistas de urbanizaciones privadas están replanteando estrategias en materia de seguridad para evitar una devaluación en los precios del mercado, dado que los métodos convencionales ya no satisfacen las necesidades actuales. Los últimos hechos delictivos registrados en el conurbano bonaerense desalientan a los principales operadores inmobiliarios.

Agencias de seguridad y propietarios debaten sobre la efectividad de los controles actuales y estudian la posibilidad de emular a otros países con tecnología de alta generación.

El problema no parece de fácil resolución ya que los costos resultan excesivos para el mercado local. Los responsables de las principales empresas de seguridad afirman que los propietarios se niegan a invertir dinero porque se incrementan las expensas.

«Antes la gente se mudaba al country porque sabía que un cerco y un guardia en la garita de entrada alcanzaban. Pero la ola de inseguridad obligó a realizar cambios sustanciales. Hoy, en términos generales, un alto porcentaje de emprendimientos no tiene una infraestructura electrónica acorde con los niveles de inseguridad que padecemos», confesó a este diario Oscar Montero, presidente de la empresa Técnica y Gestión.

Edgardo Frigo
, coordinador internacional del Foro de Profesionales Latinoamericanos de Seguridad, afirmó: «En otro momento, los desarrollistas diseñaban un country bonito; ahora, en cambio, se diseñan pensando en la seguridad».

• Migración

Lo cierto es que algunos operadores inmobiliarios avizoran ya una ola migratoria de la gente que reside en countries con malos accesos y escasa infraestructura en materia de seguridad. Dicen que el efecto se daría dentro del mismo corredor, pero hacia sectores más seguros.

Durante las décadas del '80 y '90, el parámetro para considerar de elite a una urbanización privada estaba marcado por los servicios. Spa, piscina climatizada, polideportivo, club house con centros gastronómicos, espacios amplios e infraestructura deportiva eran determinantes en el momento de decidir. Sin embargo, con los años la gente comenzó a priorizar los accesos. Hoy se puede decir que un country, barrio cerrado o condominio es considerado de primera línea si está ubicado a no más de un kilómetro de distancia del eje principal de la autopista.

La categoría se mide también en función del tiempo. El transcurso desde la entrada principal del barrio hasta el acceso a la General Paz no debe superar los 25 minutos en auto.

En consecuencia,
muchas urbanizaciones privadas construidas en los últimos 20 años quedaron relegadas (en preferencia y precio) por otros barrios más sencillos pero con mejores accesos. Las excepciones son pocas: Martindale, Highland, Mailing, entre otras, por su prestigio y alto posicionamiento social.

• Sistema israelí

Las empresas que operan en la materia coinciden en que el método más eficaz es la base de un sistema militar de última generación, que se utiliza en Israel para monitorear la zona fronteriza. Se trata de un cable sensor con amplificador de señal, que se puede colocar tanto en tierra como en los alambrados y cuesta alrededor de 25/30 dólares el metro lineal. La diferencia con otros métodos similares es que se puede enterrar y lograr un efecto tan efectivo como por fuera de la superficie.

Otra alternativa efectiva, más económica (8/10 dólares el metro), es un sistema que consta de un puente capacitivo, con un cable hueco y un conductor. Al producir contacto con la persona suena la alarma. «A diferencia del israelí, éste no se puede instalar bajo tierra, porque necesita contacto para que se active la alarma», detalló Montero.

Si bien hay urbanizaciones que cuentan con tecnología de alta generación, un elevado porcentaje se tiene que conformar con los métodos convencionales: control de accesos, paneles lectores de tarjetas de proximidad, cámaras motorizadas de visión nocturna, sistema de grabación de imágenes y monitoreo remoto de instalaciones. Poco, para los tiempos que apremian.

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