La idea de Cancillería para incluir a estos rubros como los primeros para ingresar sin aranceles a México es que estas exportaciones pueden incorporarse a los diferentes procesos productivos de la industria de ese país y así comenzar a entrar en los Estados Unidos y Canadá. El caso más puntual es el del aluminio, mercado hoy casi inexistente para la Argentina, y que puede incorporarse a una docena de industrias mexicanas que hoy se abastecen de importaciones de los EE.UU., Canadá y Venezuela.
Redrado confió ayer que la Argentina adoptó el «modelo mexicano» de negociaciones y que consiste en trabajar muy cerca del sector privado, que participa en todas las decisiones. Afirmó que «la Argentina se plantea necesariamente crecer hacia afuera. Su política comercial en el marco del Mercosur es multipolar y tenemos seis o siete negociaciones en marcha con países, además de las que se siguen con la Organización Mundial de Comercio (OMC), la Unión Europea (UE) y la creación del Area de Libre Comercio de las Américas (ALCA)». Expresó, además, que «en momentos de crisis», como el actual en su país, éste es un «eje central», junto con la solvencia fiscal, que le ayudará a «recuperar la senda de un crecimiento más sustentable y solidario».
Estas negociaciones entre la Argentina y México se producen en el marco del Mercado Común del Sur (Mercosur), que integran Brasil, Argentina, Paraguay y Uruguay, además de Chile y Bolivia como miembros asociados.
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