El funcionario reconoció que esta medida que se definió el viernes último por decreto implica una ventaja para los productores brasileños, ya que establece un régimen más benigno de crédito fiscal. Esto afecta indirectamente a los productores del exterior que desean venderle a Brasil. «No se puede protestar porque es una medida de política autónoma, que les da ventajas de desgravación a determinados sectores. La Argentina podría adoptar medidas similares cuando considere conveniente y tampoco tendríamos trabas para hacerlo», aseguró.
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