El comercio marginal creció fuertemente desde la última intervención del gobierno en el Mercado de Hacienda de Liniers, hace 15 días. Operadores y comisionistas coinciden en que el comercio «en negro» de carne crece «en forma desaforada».
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La comercialización de hacienda se reparte por estos días en 15% a través de los remates feria, 15% por el mercado de Liniers y 70% a través de las ventas directas.
Las ventas llamadas «al oído» que se realizan en el mercado de concentración de Liniers, por lotes que no se registran porque los negocios se cierran antes de llegar a remate, podrían dar lugar a operatoria informal. Los remates feria y las ventasdirectas en campo también están sospechados debido a los difíciles controles que implica para cualquier Estado recorrer los lugares de comercialización.
En tanto, la venta en Liniers sigue restringida. Ayer se comercializaron solamente 8.000 vacunos, un número muy inferior a los 12.000 o 13.000 animales que ingresan generalmente los días miércoles. Mientras tanto, ayer, al cierre de esta edición, el Mercado de Liniers informaba que no esperan cabezas para hoy. En lo que va de la semana se comercializaron alrededor de 17.000 cabezas. Por su parte, el Indice Novillo Mercado Liniers, que mide la variación del precio, mostró ayer bajas de 2% y quedó en 2,415. Esto responde a que los productores están enviando animales de baja calidad.
«Los productores no envían ganado al Mercado de Liniers sino que lo comercializan por afuera de esta plaza concentradora lo que genera un gran mercado negro. Además se especula con un posible aumento de precios y un incremento de la marginalidad, dos consecuencias negativas que el gobierno busca evitar con sus medidas», indicaba anoche un empresario de la carne. Pero también reconocía que toda operatoria «en negro» se concreta con un comprador y un vendedor que acepta la marginalidad.
Explosión
«La necesidad de las empresas frigoríficas de conseguir hacienda generará una explosión en el precio que terminará afectando a los consumidores», repetían algunos empresarios del sector.
Por otra parte, los carniceros «van a continuar vendiendo los denominados cortes populares, pero al no poder absorber ni soportar el aumento de los costos se van a ver obligados a subir los precios de los cortes que no son considerados populares», decía un empresario minorista quien también reconocía que existe un negocio clandestino.