Eduardo Duhalde recibió ayer el primer apoyo inequívoco desde los Estados Unidos. Por gestión de Diego Guelar, el embajador argentino en ese país, llegó ayer a la Casa Rosada una comitiva presidida por el subsecretario de Asuntos Políticos del Departamento de Estado, Marc Grossman; la tercera en la línea del Tesoro, Kristen Forbes; y la integrante del Consejo de Seguridad, Joanna Wallace. La comitiva se reunió con Duhalde con el objetivo principal de manifestarle: "El presidente de los Estados Unidos y su gobierno van a apoyar a la Argentina para salir de la crisis, y ese apoyo será integral". El aval de ayer es importante porque no sólo expresa un respaldo significativo que exige ahora de Duhalde una respuesta simétrica. También es una señal para otros países, los del G-7, cuyo peso en el Fondo Monetario se vuelve decisivo en la discusión de cualquier acuerdo.
El gobierno de los Estados Unidos realizó ayer un gesto explícito de apoyo a la gestión de Eduardo Duhalde, tal vez el más significativo desde que el Presidente fue designado al frente del gobierno. El subsecretario para Asuntos Políticos del Departamento de Estado, Marc Grossman, presidió una comitiva que integraron también la subsecretaria adjunta del Tesoro, Kristen Forbes, la integrante del Consejo Nacional de Seguridad Joanna Wallace y el embajador de los Estados Unidos en la Argentina, James Walsh. Estos funcionarios visitaron ayer a Duhalde, quien se hizo acompañar por el canciller Carlos Ruckauf y por el embajador en Washington, Diego Guelar. Grossman alentó a Duhalde diciéndole que «la Argentina tiene y va a tener el apoyo del gobierno de los Estados Unidos y tengo instrucciones precisas del presidente George Bush y del secretario de Estado, Colin Powell para transmitirle que ese trato no es parcial sino integral», según comentó a este diario el embajador Guelar.
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La reunión fue abierta por Duhalde, quien hizo una descripción detallada y dramática de la situación del país y de las señales de ordenamiento que están apareciendo, sobre todo con la sanción del presupuesto y la consagración de un acuerdo fiscal con los gobernadores. «Es todo muy duro y a veces uno se siente solo» se confesó Duhalde, según un testigo de la charla. Grossman reaccionó con calidez, lo tomó del brazo y le dijo: «La Argentina y usted no están solos, tienen el apoyo de los Estados Unidos y del presidente Bush».
La visita de la comitiva norteamericana se decidió de urgencia, en Washington, el jueves pasado. Ese día se realizó una reunión de las denominadas «interagencias», de las que participan funcionarios medios de la burocracia dedicados a un tema común en distintos ministerios o secretarías. Al cabo de ese encuentro, donde se analizó la situación de Sudamérica, Guelar invitó a Grossman a visitar a Duhalde. No era un convite disparatado: los funcionarios que estuvieron ayer en la Casa Rosada estarían viajando a Brasil; sólo debían desviarse durante un día, abreviando la visita al país vecino. Así sucedió.
De lo que conversaron con Grossman, los funcionarios argentinos destacaban anoche un concepto que había enfatizado el hombre de Colin Powell: «No hay desconección entre las distintas áreas del gobierno de los Estados Unidos, como no la hay entre las distintas facetas de un problema». Esto querría decir, según la interpretación del gobierno, que el apoyo político que se expresó en la reunión de ayer se trasladaría también a la posición del Tesoro (representado por una funcionaria de tercera línea) y, aquí lo importante, del Fondo Monetario Internacional, en las posiciones de Anne Krueger.
En el diálogo de ayer los funcionarios se detuvieron en el concepto de «sustentabilidad» y lo explicaron así: «Tiene que ver con hacer lo que se puede, pero cumplirlo. Si hay razonabilidad en lo que proponen, vamos a ayudar» habría sido la frase de Grossman. Si bien no se tocaron temas específicos de naturaleza económica, en la charla quedó flotando la expectativa para que el gobierno inicie cuanto antes la renegociación de todos los contratos, sobre todo el de la deuda internacional.
•Cuba
De la agenda política internacional hubo un tema deliberadamente excluido: el del voto sobre los derechos humanos en Cuba, que Grossman no habría querido tocar «por delicadeza». En cambio se habló de la gravedad de la situación colombiana, lo que le dio a Duhalde la posibilidad de expresar que «haremos todo lo posible en solidaridad y apoyo al presidente Pastrana». Grossman agradeció esa postura porque, advirtió, «la ayuda que prestó mi país estaba ligada sustancialmente a la lucha contra el narcotráfico. La lucha contra la guerrilla requiere de mecanismos de aprobación especiales, por lo que agradecemos mucho el apoyo que le puedan hacer llegar a Colombia desde otros países». No había que preguntar más para saber hacia dónde se dirigen los Estados Unidos frente a esa crisis, sobre todo después de que se resuelva, en mayo, la campaña electoral.
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