31 de agosto 2005 - 00:00

¿Primer control de precios de Kirchner y Lavagna?

Roberto Lavagna tiene experiencia en cómo controlar precios. Lo sabe por su paso por la Secretaría de Comercio en el gobierno de Alfonsín. Esta circunstancia es la que avala las versiones circulantes sobre un inminente lanzamiento de precios máximos para la carne por 90 días. Precisamente en setiembre es cuando habitualmente aumenta su precio por factores estacionales. Pero ese incremento sería aun mayor que el normal por propias medidas lanzadas por Roberto Lavagna, que lo único que lograron es disminuir la oferta de carne en góndolas. Junto con Néstor Kirchner, el ministro también mostró su poca afición a las reglas del mercado respecto de los precios con los aumentos de retenciones o amenazas de hacerlo ante la sola posibilidad de que en la plaza local se reflejen los incrementos que se dan en el resto del mundo. En algún momento, los precios tienen que reflejar su valor real de mercado. Pasará con la carne, la leche, las naftas y hasta con las tarifas de servicios públicos. Caso contrario, no se los producirá y hasta se los terminará importando a un precio mayor obviamente. La historia económica argentina tiene muchos ejemplos al respecto.

Miguel Campos
Miguel Campos
El gobierno planea establecer topes de precios máximos y mayores controles sobre la carne vacuna ante la certeza de que fracasará la prohibición de la faena decidida la semana pasada y ante el peligro de que en época preeleccionaria se produzca un fuerte recalentamiento sobre los valores en góndola.

Oscar Tangelson
, el secretario de Política Económica, y Fernando Nebbia, subsecretario de Coordinación, fueron los anfitriones ayer de empresarios de frigoríficos y consignatarios en el Ministerio de Economía y quienes transmitieron la «mala» nueva para el mercado de la carne.

Tangelson
explicó que la eliminación de la categoría ternero para faena se encuadra entre «las políticas de mediano y largo plazo» para el sector de ganados y carnes aunque reconoció que la medida debería haber sido «progresiva» hasta lograr el objetivo deseado de aumentar el stock de hacienda y, en consecuencia, de carne. Pero la inmediatez de las elecciones -reconocieron los funcionarios de Economía (quienes habían invitado también a la reunión al subsecretario de Ganadería, Javier De Urquiza y al director de la Oficina de Control Comercial, Marcelo Rossi)- « obliga a tomar medidas más drásticas», según se admitió.

• Acuerdo global

Economía planifica entonces no realizar una prórroga de los acuerdos de controles de precios sobre cinco cortes de carne -que admiten, aunque solapadamente, que «fracasaron» -sino establecer un acuerdo global sobre «toda la res». Ni más ni menos que un tope a los precios sobre todos los cortes que se consumen en el país. Se pretende establecer un escalafón de precios de referencia por categorías que, en principio, se prolongaría durante 90 días.

Tras anunciar que se prohibía la faena de animales menores de 300 kilos, una idea que algunos consideran impulsada por Miguel Santiago Campos desde la Secretaría de Agricultura, los técnicos de Economía debieron admitir ayer que se produciría un bache de oferta durante los próximos dos meses, como ya lo anticipara Ambito Financiero la semana anterior. La presión sobre los precios sería, entonces, inevitable y preocupa al área conducida por Roberto Lavagna.

Los empresarios escucharon entonces la idea que se implementaría a pesar del rechazo que provocará una nueva intervención sobre el mercado de la carne. Los industriales frigoríficos trataron de explicarle a Tangelson y a Nebbia que la medida, calificada como « cortoplacista y oportunista» perjudicará a toda la cadena. Los consignatarios, en tanto, eran testigos de una puja que les es ajena ya que sólo son intermediarios en el negocio ganadero aunque Economía cree que pueden regular la oferta que se presenta en el mercado de Liniers o en las ventas directas, cuando en realidad a mayor oferta que se presenta les permite obtener un porcentaje de ganancia superior. Los productores ganaderos, en tanto, representados por las históricas entidades del campo, no fueron invitados pese a ser los «dueños de las vacas». Las diferencias entre los productores y el gobierno parecen irreconciliables luego de declaraciones críticas de ambas partes.

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