27 de marzo 2002 - 00:00

Prometen a empresas nuevas medidas este fin de semana

La Cámara Argentina de Supermercados y la COPAL llegaron ayer a una tregua con el gobierno hasta el martes para no trasladar a precios el alza en el valor del dólar. El acuerdo fue cerrado por Pablo Challú, secretario de Defensa de la Competencia, con los supermercadistas, después de prometerles que en menos de una semana el gobierno lanzará medidas para ponerle un techo al dólar. De esa forma, el Ejecutivo consiguió frenar por unos días la remarcación de precios que, en lo que va del año, ya trepa a 70% en determinados productos. Paralelamente, más allá del acuerdo con supermercados, ayer siguió en alza la carne con subas de hasta 11% en el precio del ganado en pie. Los productores prefieren retirar la oferta de carne no sólo por la caída de la demanda por Semana Santa, sino también para evitar quedarse en pesos. Los granos bajaron 12%.

El gobierno les pidió ayer a los principales comercializadores y productores de alimentos una especie de «tregua» hasta el martes, porque durante el fin de semana largo se producirían -dijeron los funcionarios-«importantes anuncios que apuntan a mejorar la situación de la economía». Esos anuncios no serían otra cosa que el aumento de las retenciones a las exportaciones, más algunas otras medidas fiscales.

Lo que parecía a priori un intento de tapar el cielo con un harnero-léase impedir que los precios se disparen al ritmo de la devaluación del peso-se convirtió en un pedido concreto a los empresarios para que traten de retrotraer las listas de precios a las vigentes la semana pasada y para que garanticen el normal abastecimiento de la mayor cantidad de productos posibles, hasta que se produzcan esos anuncios.

Como siempre sucede en estos casos, hubo múltiples promesas de autorregulación, moderación al momento de fijar valores y/o remarcar y el compromiso de repetir el encuentro entre martes y miércoles próximos.

•Negociaciones

Las reuniones fueron tres: una entre funcionarios y los supermercadistas, otra entre un funcionario y los industriales de la alimentación, y una tercera que reunió a todos.

La primera fue con los empresarios nucleados en la Cámara Argentina de Supermercados, en la sede de la Jefatura de Gabinete. Por el gobierno estuvieron presentes el anfitrión, Jorge Capitanich; su colega José Ignacio de Mendiguren (Producción) y Pablo Challú (secretario de Comercio). Del otro lado de la mesa se sentaron Eduardo Orteu (Disco), Alfredo Coto (Coto), Fabio Fabbri (Carrefour/Norte), Ignacio Pérez Lizaur (WalMart), Stefan Krause (Jumbo) y Federico Braun (La Anónima, VP de la cámara). Faltó con aviso Ovidio Bolo, titular de la CAS, en el exterior.

Challú y Orteu (director ejecutivo de Disco) coincidieron en que se buscó desactivar la bomba que significaba la «locura de la City como elemento formador de los precios». El empresario, ante las versiones de que ayer las cadenas incrementarían la mayoría de sus precios, dijo a Ambito Financiero que «hay aumentos todos los días, pero la realidad es que no pueden trasladarse a los precios todos las subas en los costos». Y agregó que en la mayoría de los casos, tanto comerciantes como proveedores «estamos trabajando con un tipo de cambio teórico de $ 2,00/$ 2,20: de lo contrario venderíamos aún menos». Challú dijo -en conversación con este diario-que «la intención de estas reuniones es tratar de transitar esta crisis sin estallidos, de la mejor manera posible».

Allí Capitanich pidió la tregua hasta la semana próxima, cuando el gobierno
anunciará nuevas medidas macroeconómicas tendientes a «calmar» el dólar, mejorar la situación de la economía y acercarse un poco más a un acuerdo con el Fondo.

La segunda reunión, convocada por Challú para conversar sobre la
«canasta básica» con los industriales nucleados en COPAL (Coordinadora de Productos Alimenticios), fue en la sede de la entidad que preside Alberto Alvarez Gaiani. A pesar de la prisa que mostraba el gobierno para conformar esa canasta, Challú los sorprendió pidiéndoles posponer el tratamiento de esa cuestión hasta la semana próxima porque -habría dicho-«para entonces, con las medidas que se anunciarán, estaremos en condiciones de conformar una canasta aun más barata».

La idea es agrupar diez o doce productos (que irán variando semana a semana) de cuatro grandes rubros: carnes, farináceos, aceites y leche. Los industriales aseguraron que el asado, por caso, podrá venderse
«casi regalado», porque hay un gran excedente de ese corte en virtud de la exportación de los más caros a través de la Cuota Hilton.

La idea, además, sería agrupar los integrantes de esa canasta en un solo lugar físico dentro de los supermercados, habida cuenta de que en las grandes superficies de venta se ofrecen
entre 10.000 y 50.000 productos diferentes. De lo contrario, encontrarlos será para los consumidores una verdadera caza del tesoro.

Alvarez Gaiani
dijo a este diario que les habían pedido «buena voluntad para mantener los precios, pero también reconocieron que nuestro sector está teniendo grandes problemas con proveedores monopólicos de insumos, como aluminio, que cobran a dólar de cuatro pesos y cambian las condiciones de pago todos los días. Y muchas empresas de nuestro sector siguen con un dólar teórico de dos pesos».

Finalmente, por la tarde, las tres partes se juntaron en el Salón Manuel Belgrano del ministerio de De Mendiguren; por COPAL -además de su presidente-fueron
Juan Manuel Forn (Molinos), Luis Spanggenberch (Quilmes), Luis Bameule (Quickfood), Enrique D'Alessandro (Arcor) y Silvio Benvenutto (La Campagnola). Los supermercadistas repitieron la delegación de la mañana.

Los temas volvieron a ser los mismos: autocontrol hasta la llegada de las nuevas medidas que se anunciarán este fin de semana, pero sin dar demasiadas precisiones de su contenido.
«No podemos dejar que algunas operaciones marginales en casas de cambio funcionen como formadores de precios», dijo Orteu. A pesar de que todas las partes coincidieron en que la falta de circulante está obrando como un factor decisivo para morigerar la suba de los precios, es un hecho que esto podría no prolongarse en el tiempo. ¿Hasta cuándo un empresario puede vender a pérdida lo que produce, sin quebrar? Llegará un momento en que el industrial y el comerciante elegirán venderles bienes a quienes puedan pagar su valor real, lo que obviamente redundará en una caída aún mayor de las ventas. O sea, literalmente en tres palabras: hiperinflación con hiperrecesión.

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