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3 de octubre 2007 - 00:00

Prorrogan ofertas para comprar Esso

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Hugo Chávez
La senadora Cristina de Kirchner, en su calidad de primera dama y de candidata a presidenta, estará pocas horas hoy en Brasilia. Busca, desde ya, una foto con el presidente del Brasil para completar su álbum de proselitismo internacional, pero además lleva instrucciones expresas para tratar con Lula un tema por demás delicado: la venta de los activos de Esso en la Argentina y la puja entre ENARSA, PDVSA y Petrobras por comprarlos. El tema no viene fácil. Y que no viene fácil lo demuestra la prórroga del período para presentar ofertas anunciadapor el banco encargado de la operación, JP Morgan.

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El gobierno del presidente Kirchner, que guarda una sólida lealtad al del venezolano Hugo Chávez, buscó poner freno a los avances de Petrobras sobre Esso Argentina, y así fue como la Secretaría de Medio Ambiente clausuró preventivamente sectores de una planta de la petrolera brasileña en Dock Sud. Y por si cabía alguna duda, dejó trascender que la preferida para hacerse con los activos de Esso era PDVSA, asociada con la estatal local ENARSA.

  • Entendimiento

  • En cambio, fuera de la Argentina, y lejos de las idas y venidas de la administración Kirchner, se estaría cerrando un entendimiento para la compra de todos los activos que Esso vende en los países de la región: Paraguay, Uruguay, Brasil y Argentina. El acuerdo lo estarían suscribiendo los presidentes Lula y Chávez a través de sus respectivas petroleras de bandera, Petrobras y PDVSA.

    «Ya es hora de que, asociados, salgamos a comprar afuera.» Palabras más, palabras menos, se lo dijo el presidente de Venezuela al de Brasil, hace dos semanas, en la reunión que tuvieron en Manaos. Según fuentes del mercado, la sociedad aludida por Chávez ya estaría en marcha. Para su primera operación, esta flamante joint-venture necesitaría desembolsar cerca de u$s 800 millones, que es lo que se dice valen los activos de Exxon en Sudamérica. Pero habría tres obstáculos que sortear en este emprendimiento, consigna Ricardo Rego Monteiro en «Jornal do Brasil». Uno, el fuerte nacionalismo del presidente Kirchner, que quiere comprar Esso para estatizarla a través de ENARSA y reivindicar así las «privatizaciones salvajes» de los 90. Otro, la resistencia en Brasilia por parte del CADE (Consejo Administrativo de Defensa Económica), una oficina antimonopolio, que todavía no terminó de analizar la compra del grupo Ipiranga por parte de un consorcio liderado por Petrobras.

    El CADE está sufriendo, en estos momentos, la fortísima presión de los distribuidores, que no quieren que un big player como la estatal se expanda en su negocio. Por último, PDVSA en el consorcio significa también una piedra en el zapato para otro nacionalismo, el brasileño. Si la petrolera venezolana entrara como socia, podría operar como distribuidora en Brasil, compitiendo con Petrobras Distribuidora (BR) en un terreno en el que la compañía bandera de Chávez pisa muy fuerte.

  • Tener socio

    Hasta ahora, la joint-venture entre PDVSA y Petrobras se atiene a la construcción de una refinería en Pernambuco y la explotación offshore de la Faja del Orinoco sin que entre el tema distribución. En cuanto a la flamante sociedad brasileñovenezolana que estaría ofertando por lo que Exxon deja en Sudamérica, tendría un tercer componente. Es el grupo Ultra, que ya tiene experiencia como socia de Petrobras en la compra de Ipiranga y opera en la Argentina con su subsidiaria Oxiteno (producción y distribución de óxido de etileno). En Brasil, Ultra ya anunció que busca invertir en nuevos negocios, inflamando aun más los trascendidos sobre esta sociedad tripartita.

  • Agenda

    Así las cosas, la señora de Kirchner, además de almorzar con el presidente Lula, se reunirá con el ministro de Desarrollo, Miguel Jorge, y con el presidente del BNDES, Luciano Coutinho. Y también con una docena de empresarios brasileños con fuertes intereses en nuestro país: Camargo Correa, Vale do Rio Doce, Odebrecht, Itaú, Coteminas, Mafrig, Gerdau, Marcopolo, Ambev, Ultra y Petrobras. No escapa que la venta de los activos de Esso en la Argentina va a ser un tema ineludible. Tampoco escapa que PDVSA está muy interesada en que funcione el consorcio con su par brasileña, sobre todo desde que la OPEC, ante la caída en la producción de la venezolana, le redujo la cuota de 322 a 245 millones de barriles. Así se lo ha hecho saber Chávez a Kirchner y bien lo sabe la candidata Cristina.
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