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En la más tensa reunión del Comité de Política Monetaria (COPOM) desde que en asumió el poder en enero el presidente Luiz Inácio Lula Da Silva, prevaleció la posición más conservadora.
De esta manera, la tasa de interés permanece en su mismo nivel por tercer mes consecutivo, luego de que en el inicio del gobierno de Lula, el Banco Central la elevara de 25% a 26,5%.
Los empresarios reaccionaron porque creen que la tasa debe bajar si Brasil quiere una economía en reactivación. Con su decisión, «el
También se opuso a la decisión la principal central sindical brasileña (Central Unica dos Trabalhadores), CUT, aliada de Lula. «Brasil precisa crecer económicamente para generar empleos, mejorar el poder adquisitivo de la población y combatir la exclusión social. El pueblo no soporta más ser penalizado con un injustificado exceso de cautela» de parte del Banco Central, declaró su presidente, Joao Felicio.
Incluso en el gobierno hubo voces discordantes. El vicepresidente y empresario José Alencar defendió varias veces el recorte de las tasas. Criticó al Banco Central por lanzar «dinero por la ventana» y transferir recursos del sector productivo al financiero, en declaraciones hechas al diario «O Globo» de ayer.
La inflación es el temor del gobierno ya que peligra la meta de 12% para este año comprometida con el FMI.
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