29 de agosto 2002 - 00:00

PyMIs se paralizan por falta de crédito

Por primera vez en años, el crédito comercial de las pequeñas y medianas empresas industriales es negativo: ya no pueden financiarse alargando el pago a proveedores como lo hicieron históricamente, y la única fuente de financiamiento que les queda es su propia liquidez de caja. Concretamente, estas empresas están pagando a sus proveedores a un tiempo promedio de 52 días de plazo mien-tras que cobran por sus productos recién a los 70 días. Esto lleva a que deban financiar al sistema comercial durante 18 días con recursos propios, tiempo que, en el contexto actual, entorpece el sistema productivo.

A eso se suma que la factura de crédito, que entró en vigencia el 1 de julio pasado, hasta el momento ha sido un fracaso, lo cual tampoco permite aliviar al menos los plazos para contar antes de tiempo con el dinero por las ventas realizadas.

• Sondeo

Así surge de un estudio realizado por el Observatorio Permanente de las PyMIs, de la UIA, que desde hace años realiza un intenso sondeo de actividad entre una gran cantidad de empresas de este sector.

Se trata de una situación inédita para las empresas industriales, que ante las elevadas tasas del sistema bancario y las dificultades para acceder a él tuvieron durante años el crédito comercial como el principal canal de financiamiento. Según la encuesta realizada por el Observatorio PyMIs y dirigida por su titular, Vicente Donato, hacia mediados del año pasado (antes de la devaluación), sólo 7,1% de las empresas se financiaba a través del sistema financiero y, en cambio, como alternativa la mayoría utilizaba el crédito comercial, financiándose a través de proveedores. Por lo tanto, siempre fueron deudoras netas del sistema comercial, pero nunca acreedoras como está ocurriendo ahora.

• Cambio

Por ejemplo, en 1996 las firmas industriales cobraban a 56 días y pagaban a 83, recibiendo un financiamiento neto de sus proveedores de 27 días. Incluso hasta el año pasado todavía mantenían esta posibilidad: la duración media de los créditos por ventas era de 77 días pero la duración media de las deudas con proveedores era de 89 días.

Pero desde que Duhalde abandonó la convertibilidad, la ecuación se ha revertido y son estas compañías chicas las que de ben financiar la diferencia de tiempo entre el momento en que cobran sus productos y cuando deben pagarlos. Es que los plazos de pagos se acortaron en las dos partes de la cadena (compradora y vendedora).
Pero mientras el plazo de pago a proveedores cayó en 27 días (en 2001 era de 89 días y ahora cayó a 52 días), el plazo promedio en que las PyMIs cobran la mercadería apenas se redujo en 7 días (de 77 días el año pasado a 70 días en la actualidad).

Los plazos más largos de pago vienen de los supermercados, a los que, en promedio, la industria les vende 7% de sus productos.


La situación de crédito comercial mejora en el caso de las empresas exportadoras: si bien también sufren el endurecimiento de la financiación comercial, los proveedores les dan en promedio 21 días más de plazo que el que se les otorga a las firmas no exportadoras. Como contrapartida, cobran las ventas en un tiempo más largo: 77 días en promedio tardan en cobrar sus mercaderías las firmas que exportan mientras que 62 días es el plazo de las que no exportan.

Según explicó a
Ambito Financiero, Vicente Donato, «la situación actual es dramática porque los niveles de acreencias netas con el sistema comercial aumentan a medida que disminuye el tamaño de la empresa y son mayores en aquellas firmas que se dedican principalmente al mercado doméstico».

De esa forma, el bajo nivel de demanda inter-na de bienes y servicios ya no es la principal preocupación que tienen hoy estas compañías. Desde la devaluación, el principal problema pasó a ser la forma en que las empresas logran financiar su oferta o, lo que es igual, las escasas o nulas alternativas para financiar su producción.

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