Kirchner explicará en la Asamblea General de Naciones Unidas cómo hizo la Argentina para reestructurar su deuda pública y los beneficios que la quita récord generó para el país. Pero evitará los datos que muestran que el peso para las cuentas públicas sigue siendo enorme: las estimaciones privadas sitúan el nivel de la deuda actual todavía en valores cercanos a 100% del PBI, contra 72% que se empecina en mostrar el gobierno.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
La reestructuración de u$s 81.800 millones en bonos en default que finalizó la Argentina este año resultó en una importante quita, pero que no alcanzó la magnitud de lo esperado por el gobierno cuando comenzó el proceso. Existen diversos factores que elevan sustancialmente el nivel de la deuda argentina. El gobierno la calcula en u$s 125.200 (a fin de marzo), pero analistas como Orlando Ferreres la elevan a más de u$s 150.000 millones (103% del Producto). Veamos:
• Quedó 23,85% de la deuda sin reestructurar, ante la negativa de muchos bonistas a aceptar las condiciones del canje. Se trata de u$s 19.500 millones que se adicionan al monto total, aunque por ahora se trata de un valor no reconocido oficialmente. Sólo este elemento elevaría el nivel actual a u$s 144.000 millones. No es, por otra parte, la única deuda que continúa en cesación de pagos: todavía no se encaró la negociación con el Club de París, que posee u$s 5.000 millones en default por préstamos concedidos a la Argentina.
• Un 37 por ciento de la deuda está nominado en pesos y ajusta por CER. Este es un cambio sustancial respecto de la situación de los '90, cuando casi la totalidad estaba nominada en dólares. El monto involucrado suma, por lo tanto, unos u$s 46.250 millones. Si se considera que la inflación de 2004 más la de 2005 suman 17% (6% el año anterior y 11% el actual), el capital se ajusta automáticamente otros u$s 7.800 millones. Así, la deuda pública ya estaría en niveles cercanos a los u$s 152.000 millones. La perspectiva no es buena porque la inflación prevista para 2006 también es cercana a 10 por ciento, lo que generará un aumento superior en el stock de la deuda.
Este cuadro podría ser incluso más grave si se considera que los bonistas que no entraron al canje reclamarán los intereses vencidos por unos u$s 4.500 millones, que el gobierno prefiere directamente no reconocer. El haber dejado casi 24% sin arreglo tiene consecuencias adicionales, que van más allá de las cuestiones contables. De hecho, el equipo económico continúa sin poder emitir deuda bajo legislación internacional por miedo a los embargos que pueden iniciar los fondos buitres. Esta situación no puede prolongarse indefinidamente, pero seguirá presente mientras el gobierno no examine la posibilidad de una negociación con este grupo de inversores. La política de desendeudamiento que encara el gobierno con el FMI tiene, en esta circunstancia, un impacto discreto. Si bien reduce la deuda con el organismo (este año por unos u$s 4.000 millones), al mismo tiempo obliga al gobierno a tomar nuevos fondos en el mercado de capitales a tasas más altas. También afecta el crecimiento que tienen los bonos en pesos ajustables, que alejan la posibilidad de reducir el endeudamiento neto de la Argentina. El propio Roberto Lavagna reconoció en su momentoque un nivel soportable para la deuda de un país no debería superar 30%, mientras que los organismos internacionales recomiendan que no supere 60 por ciento. Pero los niveles de la Argentina aun están muy lejos de cumplir con los estándares internacionales, un dato no menor que el Presidente obviará durante su gira neoyorquina.
No puede dejarse fuera de estas consideraciones las inversiones que el gobierno perdió en estos últimos tres años y medio por haber tardado tanto en renegociar la deuda y luego por negarse a acordar con los que no entraron. La Argentina en los '90 encabezaba el ranking de atraer inversiones y ahora pasó al 5° lugar. Pero considerando lo sucedido en otros países de la región, esa suma no bajaría de los u$s 20.000 millones que deberían haber ingresado al país pero que prefirieron otros destinos, incluso dentro de la región, encabezados por México, Brasil, Chile y Colombia.
Dejá tu comentario